La consejera de Salud, Marina Álvarez, ha explicado hoy en el Pleno del Parlamento que el Servicio Andaluz de Salud cuenta con un protocolo para el asesoramiento, valoración y estudio de aquellas mujeres que puedan ser candidatas a la retirada del dispositivo anticonceptivo Essure, retirado de la comercialización en agosto de 2017.


Dicho protocolo es el elaborado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), que permite adaptarse a cada mujer, es el que se aplica en los hospitales públicos andaluces. Asimismo, desde el Servicio Andaluz de Salud (SAS) se ha difundido toda la información necesaria para que todos los profesionales del sistema sanitario puedan conocer los síntomas relacionados con los efectos adversos que algunas mujeres están sufriendo por este dispositivo. De este modo, se ha asegurado que esta información llegue a los especialistas de atención primaria para ayudar en la detección temprana de posibles complicaciones y, en caso necesario, derivar a los hospitales de referencia.

Además, en aquellos hospitales donde más dispositivos se han implantado se han organizado reuniones con grupos de pacientes afectadas, para aclarar la información que precisen.

A las pacientes se les realiza una valoración clínica y ecográfica para descartar otros cuadros, clínicos. Hay que aclarar que se plantea la extracción del dispositivo si la paciente lo desea, siempre bajo consentimiento previo de la paciente, donde se le explican las ventajas e inconvenientes de la misma, incluida la posibilidad de que los síntomas continúen después de la retirada.

Álvarez ha concretado que desde la incorporación gradual de este dispositivo en 2007 a la cartera de servicios del SAS, se ha implantado a un total de 22.298 mujeres.

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