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El alcalde de El Puerto de Santa María, Germán Beardo, acompañado de la teniente de alcalde de Urbanismo, Danuxia Enciso, ha mantenido esta mañana una reunión con el director provincial de AVRA, Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía; a la que también han acudido técnicos de ambas administraciones.

El objetivo del encuentro, señala el primer edil de la ciudad, es determinar las que serán las últimas actuaciones para el objetivo final de demolición de la Barriada de José Antonio.

Germán Beardo explica que han consensuado los últimos pasos para que esta barriada de la ciudad, punto negro histórico, sea demolida completamente; para poner en marcha nuevas actuaciones urbanísticas que recuperen de un modo definitivo esta zona, tanto a nivel de edificación como de urbanización y regeneración social.

Germán Beardo destaca que para llegar a este punto del proceso se está teniendo una activa actuación desde los Servicios Sociales para el realojo de las familias que quedan en la zona; mediante búsqueda de alternativas habitacionales o concesión de recursos económicos para el alquiler, tras el análisis de los Servicios Sociales de ambas administraciones.

Igualmente, Germán Beardo explica que AVRA ya ha presentado la totalidad de las licencias de demolición de los edificios que siguen en pie a día de hoy, para proceder a su tramitación inmediata una vez resueltos los expedientes de expropiación.

En la reunión de hoy se ha planificado citar a todos los vecinos para firmar las actas de ocupación con los interesados; indicando que se hará en dos tandas a lo largo del mes de octubre, una vez que se cumplan los trámites oportunos.

Por tanto, destaca el alcalde de El Puerto el avance es muy notable, ya que hay intención por ambas partes de finalizar el proceso de demolición a la mayor brevedad posible para la rehabilitación integral de la Barriada “José Antonio Primo de Rivera”.

El primer edil de la ciudad y la teniente de Urbanismo destacan que esta actuación «es vital para la transformación completa de esta barriada, que se construyó en los años 50 y que progresivamente fue degradándose socialmente hasta convertirse en un foco de delincuencia y tráfico de drogas, ofreciendo una imagen muy negativa a todos los niveles, pero lo más importante, perjudicando a muchas familias humildes que vivían en estos edificios y que han padecido cómo su barrio de toda la vida se había convertido en una zona peligrosa donde la convivencia era imposible».