Opinión | Miguel A. Ruiz .- En estos últimos días, se ha tenido cierta polémica con lo que Dani Mateo realizó a modo de broma al sonarse los mocos con nuestra bandera. Unos hechos que se plantean para algunos como una mera broma.

Tal broma, carente de gracia por cierto, no se puede permitir por mucho que muchas personas planteen que se trata de una simple burla, la cual, no debería haber tenido la repercusión negativa que ha tenido.


No se trata de un simple trozo de tela. Las banderas, los símbolos de un estado, es decir, el himno, las instituciones públicas, no pueden ser ultrajadas en tanto que representan el valor constitucional y pertenecen a todos los españoles. Por eso, cuando un “humorista” se suena los mocos en nuestra bandera, lo está haciendo en el conjunto de nuestro país. Nos insulta a todos los españoles.

No quiero que con esto se piense que sólo debería producirse con la bandera de España. Igual de criticable hubiera sido dicha actitud con la bandera de otro país que no sea el nuestro. Hay que mantener, como les decía, el máximo respeto hacia lo que une y representa a un estado y a sus habitantes.

En estos días, me ha llamado también la atención la forma de justificar esta actuación por parte de algunos afines a Mateo. Se planteaba que era más grave la corrupción que la ofensa a la bandera realizada en el vídeo. A ellos hay que responderles que por supuesto, pero que una cosa no excluye a la otra, es decir, que se puede ser respetuoso con la bandera, con el himno y, a la vez, aborrecer la corrupción política y pedir responsabilidades a quienes participen en esos hechos.

El español que defiende su bandera, su himno o la Corona igualmente detesta que sus impuestos sean tirados en la FAFFE, los ERE en Andalucía o en la Gürtel a nivel nacional. Es más, es un ciudadano tremendamente crítico con este tipo de actividades presuntamente delictivas y que los tribunales están investigando.

Mención aparte tiene lo ocurrido en Alsasua. Donde el grupo de independentistas tiraba incluso piedras a los asistentes. Los españoles y sus banderas e ideales pueden ir a todo el territorio nacional. No necesitan pedir permiso para ello, no insultan ni provocan con la celebración de un determinado acto. Ahí de nuevo el ministro Ábalos ha estado desacertado. Señor ministro, su lado debería ser el de defender a los constitucionalistas, a los españoles que creen en la unidad de España. Su posición no debe estar en el del pacto de no agresión hacia quienes quieren romper España con el fin de mantener unos meses más su sillón asegurado y el de su jefe Sánchez.

Lo dije en su día. El PSOE o vira o va a sufrir su desaparición con tales actitudes. Al tiempo.

 

Espacio: “Como el agua”

Miguel A. Ruiz

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