Opinión | Miguel A. Ruiz.- Durante este fin de semana se ha estado vendiendo el acuerdo al que han llegado PSOE con Podemos con respecto a las cuentas públicas a aprobar para el año 2019. Un acuerdo, según los firmantes, beneficioso para el conjunto de la ciudadanía.

La firma en sí representa todo un efecto de marketing político. ¿Quién no quiere que se suba el salario mínimo interprofesional?, ¿quién se niega a que suban los impuestos a los ricos?, ¿quién niega más dinero destinado a la dependencia? La respuesta a estas preguntas es que todo el mundo destinaría más dinero a estas cuestiones. Pero, ahora bien, ¿cómo se paga todo esto?



Según estos partidos políticos, se abonaría con el incremento de impuestos a los ricos. Es cierto que hay un incremento en el IRPF a las rentas más altas del país pero, también, se producirá un incremento fiscal para el conjunto de la ciudadanía. La subida del diesel, la tasa Google o la que se va a poner a la banca repercutirán definitivamente a los consumidores, es decir, a todos, con una subida de precios sin precedentes.

En definitiva, los presupuestos firmados por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son un mero espejismo que engaña en cuanto a la consecución de ingresos para pagar un alto coste social y que va a ser de difícil cumplimiento en cuanto a las exigencias relacionadas con el déficit a alcanzar frente a la Unión Europa.

Otra cuestión aparte es si van a ser aprobadas o no estas cuentas. Necesitan del visto bueno de los independentistas de este país, tanto de los vascos como de los catalanes. Por tanto, o se cede en cuestiones importantes para nuestro país o ni siquiera obtienen el aprobado en el Congreso de los Diputados.

Es más, no se debe dar ni un milímetro ante la petición de ERC de amnistía para los presos por el proceso de independencia catalán. Eso sería una patada a nuestro estado de derecho que difícilmente sería asumible por la ciudadanía. Marcaría una situación de ciudadanos de primera y de segunda. Lo de los aforamientos se quedaría en pañales si quedasen libres los que unilateralmente pusieron las urnas en Cataluña.

Así, estaremos expectantes a la reacción de Bruselas al borrador de cuentas remitido y a lo que siguen exigiendo los independentistas para aprobar las cuentas para el año que viene.

Me da que esto es un maquillaje para mantener a Pedro Sánchez un año más en la Moncloa. Los firmantes saben que esas cuentas no van a ningún lado y que lo firmado es un programa electoral encubierto para el año que viene.

 

Miguel A. Ruiz

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