Opinión | El Susurro.- Los gobiernos de izquierdas nunca han dado buenos frutos. Y no lo digo yo, lo dice la historia de la democracia, aunque eso sí, hay excepciones que confirman la regla.

Mientras las siglas de IU en algunas localidades de la provincia de Cádiz, han hecho mella por su mala gestión política, hay otros lugares donde la misma ha brillado con luz propia. Y con ello me refiero a Conil de la Frontera, y sus años de gobierno de Izquierda Unida. En pasadas legislaturas con Antonio Roldán a la cabeza y actualmente con Juan Manuel Bermúdez como cabeza visible, responsable de un equipo humano entregado y con ganas de hacer gestión participativa.

No soy amante de las políticas de izquierda, pero en el caso de Conil, la gestión y el buen hacer están servidos. Entre los presupuestos participativos, el mantenimiento y limpieza de su entorno, los planes de empleo y la declaración de municipio “libre de desahucios”; componen un rincón más que sobrado en buenas prácticas jamás conocido, con los que quitarse el sombrero.

Un modelo a seguir por muchas ciudades del entorno, que ya se suman el tanto “copiando” de manera descarada alguna de sus prácticas. Verbigracia el afán participativo de la ciudadanía a la hora de elegir en que gastar el dinero municipal; escuchando la voz del pueblo y dejando a un lado los colores políticos que tanto daño está haciendo a todos. ¿Quién iba a pensar hace unos años que ésto sería posible?

A todo lo mencionado hay que destacar la cultura y el turismo como armas indispensables para potenciar este sitio. Un espacio lleno de naturaleza viva, con playas exquisitas en arena y mar que hacen las delicias de sus vecinos y de todos aquellos foráneo nacionales e internacionales que escogen este lugar para escapar de la rutina, situando a Conil como uno de los destinos más demandados, llegando a alcanzar el cien por cien de ocupación hotelera.

Para ser una localidad pequeña en cuanto a habitantes nos referimos, pero grande en término municipal, no falta detalle para atraer al visitante. Carnavales, Ferias, Semana Santa, exposiciones culturales y musicales, gastronomía, etc… Un no parar de eventos durante todo el año, a pesar de ser una localidad “estacional”, ya que su fuerte son los meses de verano.

Me gusta el equipo humano que conforma el Ayuntamiento conileño, jóvenes y no tan jóvenes que luchan con unos ideales, sin dejar atrás la verdadera razón por la que están en sus respectivos puestos municipales, el CIUDADANO. Qué nadie olvide una de las premisas que cualquier partido debería llevar por bandera, sus “vecinos”. Esos que ponen y quitan cada cuatro años.

Desde estas líneas mi mayor reconocimiento a un rincón gaditano, trabajador y de gente sencilla con gran corazón, que puede sentirse bien orgullosa de lo que tiene a su alrededor.

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