La sección sindical de CSIF en el Ayuntamiento de Chiclana quiere denunciar públicamente el abandono que sufre la Policía Local por parte del Gobierno municipal y que está generando una clara desmotivación entre la plantilla, poniendo en riesgo la propia seguridad ciudadana. Para esta sección sindical, el Gobierno local, con su alcalde a la cabeza, está mostrando un talante poco democrático al saltarse el convenio y cambiar las condiciones de trabajo de la Policía Local de forma unilateral, lo cual obligará a los trabajadores a recurrir a la vía jurídica para poner fin a esta situación.

Así, CSIF recuerda que el Ayuntamiento no ha creado nuevas plazas de Policía Local desde hace diez años, con lo que el evidente aumento de la edad media de la plantilla hace que la gran mayoría de agentes están en situación de pasar a segunda actividad (en oficina). La no renovación del cuerpo de Policía lleva a que la ciudad, en verano, cuenta con un agente por cada dos mil habitantes, cuando la Unión Europea recomienda uno por cada quinientos.

El desinterés municipal por mejorar las condiciones del servicio se observa en el progresivo abandono y desmantelamiento de diversos grupos especializados. Ocurre así en el grupo de paisano, que ha pasado de ser un grupo reconocido y premiado, a ser un grupo cuyas intervenciones fundamentales son muy limitadas y se encuentra infrautilizado e infravalorado (se llegó a comprar un perro para detectar drogas y nunca llegó a usarse). Igualmente, el grupo de bicicletas, a pesar de que su creación fue un acierto y su labor un éxito, se suprimió y las bicicletas y todo el equipo quedaron en desuso. Los motoristas ya no existen y las motos que se han comprado a lo largo del tiempo se han deteriorado y algunas de ellas se han tirado por falta de uso.

En cuanto al grupo Minerva, especializado en violencia de género, sus agentes van uniformados, provocando la ineficacia de la vigilancia e incluso el peligro de que los presuntos agresores vean a sus parejas o ex parejas en contacto con la policía. Un servicio, por cierto, que sólo es desempeñado actualmente por dos agentes, aunque se componga en teoría por cinco. La propia oficina de atención a las mujeres, diseñada y ubicada en un lugar que permitiese el acceso directo de las usuarias, se ha trasladado a diez metros de la cárcel de la Jefatura, desde donde pueden oírse las amenazas y gritos de los detenidos, obligando a las víctimas a pasar por todas las dependencias policiales. Este grupo ha quedado como “unidad de atención a víctimas”, y conlleva que los casos que surjan sean atendidos por cualquier otro policía, tenga o no tenga formación en casos de violencia contra las mujeres.

Con todo esto, desde CSIF se exige al Gobierno municipal que deje de ningunear al cuerpo de Policía Local, y adopte las medidas oportunas para apoyar y mejorar las condiciones laborales de la Policía Local, que al final, redundarán en la seguridad ciudadana.

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