Redacción | Chiclana.- La Guardia Civil de Cádiz, ha culminado la operación denominada “YUPI”, con la desarticulación de una organización criminal de  narcotraficantes, dedicada a la introducción de grandes cargamentos de hachís, y que utilizaba como punto de alijo un estero ubicado en Chiclana de la Fra., a cuyos responsables y trabajadores tenían a sueldo. Se han detenido a 11 personas y se han incautado más de 4.000 kilos de hachís, además de numerosos vehículos efectos y documentación, incluso poseían varias armas de fuego, entre las que destacan un revólver del calibre 357 magnum, y una escopeta de fabricación casera.

La operación se inició en el mes de diciembre de 2015, cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de la existencia de una organización que podría intentar introducir una serie de alijos por la zona de caños y esteros de Chiclana de la Frontera, concretamente podrían utilizar un estero como punto de alijo, realizando los miembros de la organización labores de alijo y guardería, aunque la información con la que se contaba era escasa.


Por tales hechos se intensificaron las labores policiales y de información en toda la zona, dando como resultado la localización de una guardería ubicada en un chalet de la localidad donde se detuvo al “guardador”, y se incautaron 68 fardos de hachís envueltos en sacos de arpillera, con un peso de 2.040 kilos.

Del análisis de lo incautado en la guardería y de las investigaciones realizadas, se desprendía la existencia de una organización criminal, asentada en la localidad, que tendría los contactos necesarios para proporcionar una estructura logística adecuada para la culminación de alijos con ciertas garantías de éxito.

La investigación fue revelando el papel que cada uno de los miembros de la organización desempeñaba, siguiendo el siguiente esquema:

  1. P. Y., jefe de la organización investigada y promotor de los alijos, era la persona que buscaba proveedores, embarcación y punto de alijo, además de poner los medios económicos necesarios para su culminación.
  1. M. R.C., socio del anterior, aunque subordinado a este, era el coordinador con la parte marroquí proveedora del hachís y participa en la toma de decisiones y los pormenores de los alijos.

F.J.E.C., socio de D.P.Y., con el que tenía relaciones delictivas desde 2014, participando desde el comienzo en la toma de decisiones y aportando medios económicos.

El reparto de tareas que los miembros de la organización realizaban, asignaba un papel fundamental a los responsables del estero que habían elegido como punto de desembarco. Estas personas, miembros de una misma familia, padre y  sus dos hijos, proporcionaban la cobertura perfecta tanto en las labores de vigilancia para los alijos, como una vez introducidos de responsables de la guardería, asegurando además el hecho de pertenecer a una misma familia una discreción absoluta.

Además de los anteriores, destacaban los miembros marroquíes de la organización, entre los que destaca, N.A., intermediario directo de D.P.Y. con el representante de la organización marroquí proveedora del hachís.

Con todos estos datos, los guardias civiles tuvieron conocimiento que la organización estaba preparando un alijo a finales del mes de marzo, y que el día elegido para su introducción sería en la noche del pasado día 04 de abril, por lo que se organizó un amplio dispositivo, que incluía personal en tierra y tres embarcaciones del Servicio Marítimo Provincial.

Sobre la media noche, se comenzó a detectar movimientos de vehículos que por su forma de circular podrían estar realizando labores de vigilancia por la zona del alijo. Además los ocupantes de los vehículos eran conocidos por los guardias civiles como responsables de la organización.

Una vez la embarcación controlada, se adentró en la zona de caños entre Chiclana y San Fernando, y llegó al punto de alijo en las proximidades del estero, los guardias civiles hicieron patente su presencia con señales acústicas y luminosas. Los tripulantes de la embarcación, sin embargo, emprendieron una peligrosa huída, en la que no dudaron en embestir a una de las embarcaciones de la Guardia Civil, mientras era seguida en todo momento por las otras dos. Minutos más tarde, los guardias civiles abordaban la embarcación y reducían, no sin ofrecer resistencia a los cuatro tripulantes de la misma, entre los que se encontraban dos vecinos de la barriada ceutí de El Príncipe de origen marroquí, los cuales hacían las labores de “garantía”. La embarcación trasportaba en su interior 72 fardos de diferentes tamaños envueltos en sacos de arpillera, que tras su pesaje oficial arrojaron la cantidad de 2.160 kilos.

Las dos personas que esperaban el alijo, intentaron huir sin éxito hacia el estero,  donde fueron detenidos y se incautaron un revólver, una escopeta de caza, para la que ninguno tenía licencia, y otra escopeta de fabricación casera.

Tras los correspondientes registros y demás actuaciones se incautaron, una embarcación semirrígida con dos motores de 300 cv, un yate matriculado en Almería, una furgoneta, marca FORD, modelo TRANSIT, un camión marca IVECO, modelo 35C13, un todo terreno, marca LAND ROVER, modelo RANGE ROVER, un turismo marca CITROEN, modelo XSARA PICASSO, un vehículo Citroen C5, una motocicleta Yamaha XMAX, 4170 € en efectivo, multitud de teléfonos móviles, gran cantidad de tarjetas telefónicas, así como numerosa documentación que se encuentra en estudio.

Investigaciones posteriores permitieron la detención de 4 personas más que desempeñaban diferentes roles en la organización, con lo que la operación “YUPI” culmina con la desarticulación y puesta a disposición de la titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de los de Chiclana de once personas, como autores de un delito contra la salud pública en la modalidad de tráfico de drogas, integrados todos en una organización delictiva que proporcionaba a las mafias del hachís la infraestructura necesaria de puntos de alijo y lugares de guardería para la droga hasta su posterior distribución, además a dos de ellos se les imputa el delito de tenencia ilícita de armas.

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