El Ayuntamiento de Cádiz, a través de la Delegación de Patrimonio y del Protocolo Municipal de Actuación para la Conservación y Protección del Patrimonio Histórico de la ciudad, se encuentra realizando diversas acciones entre las que se encuentra la recuperación de cañones y esquinales ubicados en múltiples calles del casco antiguo de la ciudad.


El proceso de conservación de estos guardacantones se realiza de la mano del historiador gaditano, Antonio Ramos Gil, autor del libro Guardacantones de Cádiz: cañones y esquinales que asesora al Área de Patrimonio Histórico municipal en cómo se deben de acometer los procesos de restauración de estas numerosas piezas.

El concejal de Patrimonio, David Navarro, ha subrayado que “las labores de conservación de estos vestigios históricos son fundamentales para la salvaguarda de nuestro Patrimonio Histórico”. Así, junto a estos avances “estamos trabajando en el desarrollo de actuaciones a objeto de que la ciudadanía pueda conocer el significado histórico de los cañones y esquinales que hace que la ciudad de Cádiz sea única en la concentración de estos elementos históricos”.

Desde que se pusiera en marcha el Protocolo Municipal de Actuación para la Conservación y Protección del Patrimonio Histórico de la ciudad el pasado mes de abril, han sido numerosas las actuaciones que se han realizado para proteger estos bienes singulares históricos del municipio gaditano, tales como los guardacantones situados en la confluencia de las calles Santa Inés esquina con San José, Torre esquina con Cervantes, San José esquina con Cervantes o el cañón situado en la Plaza de España esquina con el edificio de la Diputación Provincial de Cádiz.

De manera coordinada, las delegaciones municipales de Patrimonio Histórico y Mantenimiento Urbano están realizando un proceso de recuperación de estas piezas que consiste en el desarrollo de un tratamiento de choque en los cañones y placas de fundición de los guardacantones.

En primer lugar, se aplica un tratamiento a las zonas que presentan oxido mediante un liquido a base de ácido tánico al 5% que permite que convierta el oxido en una patina negra para que no continúe la oxidación. Y, en segundo lugar, una vez seco se aplica una pintura de poliuretano de dos componentes de color negro mate. La pintura con la que se tratan los guardacantones crea una película que resiste mejor los golpes y arañazos al mismo tiempo que aísla el material de fundición de hierro del oxigeno del aire y/o agua.

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