Ascensión Hita
Ascensión Hita

El Ayuntamiento de Chiclana no subirá los impuestos durante el periodo 2016-2018, apuesta que complementa la bajada de impuestos realizada en 2015. Éste es el compromiso adquirido por el Gobierno local (PP-PVRE) a través de los marcos presupuestarios enviados al Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que tiene como propósito garantizar una programación presupuestaria coherente con los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública.

El citado documento, que va mañana a pleno, recoge los parámetros para realizar una previsión de los presupuestos durante el periodo en cuestión, con el objetivo de “no aumentar los impuestos y realizar una previsión de ingresos y gastos prudentes y realistas, donde las inversiones enfocadas a la creación de empleo y las políticas sociales sean prioridades absolutas”, según la delegada municipal de Hacienda, Ascensión Hita.

Esta decisión política es factible, según Hita, “porque hemos realizado una buena gestión tributaria durante el mandato corporativo actual, algo que nos ha permitido bajar impuestos y posibilitará que no se suban a los chiclaneros en próximos ejercicios”.

En este sentido, la edil ha subrayado además el hecho de que “incluso este Gobierno local va a más, como ha demostrado en el presente ejercicio de 2015 con la bajada en el recibo del Impuestos de Bienes Inmuebles (IBI), por el que el Ayuntamiento ingresará unos 8,7 millones de euros menos, tras bajar entre el 26 y el 29 por ciento a nueve de cada diez chiclaneros”. Además, en el caso de las familias numerosas, la bonificación alcanza hasta el 65 por ciento.

A este respecto, el Ayuntamiento seguirá sin subir el IBI durante 2016, 2017 y 2018, donde la previsión es ingresar unos 21,4 millones de euros. Así, “el aumento que se produce con respecto a los ingresos actuales se estima por la previsión del incremento de los nuevos contribuyentes que se sumen al padrón”.

Por su parte, los ingresos corrientes relativos al Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) se mantendrán congelados en 1,7 millones de euros durante el periodo 2016-2018. Lo mismo ocurrirá con el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, que se establece en cuatro millones tanto en 2015 como en los ejercicios siguientes.

Además, el documento recoge que otros ingresos corrientes que tiene el Consistorio, como la cesión de impuestos del Estado y la Participación en Ingresos del Estado (PIE), que aumentarán.

La responsable de la parcela económica municipal ha afirmado que “es preciso destacar que con, Ernesto Marín como alcalde, en Chiclana ha disminuido la presión fiscal, un hecho fácilmente constatable, pues basta con comparar el recibido del IBI de este año con los de 2011, último año en el que tuvimos que pagar las continuas subidas de entre 40 y 50 euros anuales que aplicaba el PSOE de José María Román”.

Disminución de presión fiscal

La delegada municipal de Hacienda, Ascensión Hita, ha manifestado que “la política económica de este Gobierno municipal puede verse ejemplificada en las ordenanzas fiscales de 2015, caracterizadas por una disminución de la presión fiscal, donde la decisión política de no modificar los coeficientes que se vienen aplicando en los últimos ejercicios en impuestos municipales como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de naturaleza urbana y el Impuesto sobre el Incremente del Valor de los Terrenos de naturaleza urbana (plusvalía), hace que los chiclaneros se beneficien de una bajada del 29 por ciento”.

Asimismo, Hita ya recordado que hay que unir la modificación de la ordenanza reguladora de la Tasa por Licencias Urbanísticas, en la que se introducen conceptos nuevos relacionados con Urbanismo, y donde se baja el coeficiente de la Tasa por Licencia de Segregación del 3,05 al 1 por ciento. “Esto afecta a más de 10.000 familias chiclaneras, que ya se han beneficiado de la división de los recibos del IBI de las parcelas proindivisos, y tiene incidencia tanto en el extrarradio como en la zona urbana, donde puede haber propietarios interesados en dividir parcelas para ponerlas en el mercado”. El número de beneficiarios aumentará cuando el Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) esté definitivamente aprobado.

Además, la bajada en la tasa de segregación alcanza el 67 por ciento si se compara 2011 con 2015, a los que hay que sumar el 56 por ciento de reducción en los valores catastrales que se ha aplicado con las tres bajadas registradas en los dos últimos ejercicios, lo que supone una bajada de dicha tasa de un 83 por ciento respecto a 2011.

Cabe recordar, igualmente, que la revisión parcial de los valores catastrales, al objetivo de adaptarlos a la realidad urbanística actual, ha propiciado que más de 3.600 inmuebles hayan cambiado la calificación jurídica de urbanos a rústicos. Esta circunstancia ha hecho necesario modificar los coeficientes aplicables a determinadas zonas del municipio, de acuerdo al grado de urbanización de las mismas, lo que ha generado la variación de los valores catastrales de 11.100 fincas urbanas. Esto ha supuesto que a todas las parcelas del extrarradio les haya bajado un 33 por ciento el valor catastral del suelo. “Tal es así que en 2015, el Ayuntamiento va a ingresar casi 17,4 millones de euros por el IBI urbano, cuando en 2014 la recaudación fue de 26,1 millones; mientras que por el IBI rústico, debido al incremento del padrón en esta modalidad, aporta algo más de un millón de euros”.

Finalmente, ha recordado que “estos logros, con bajadas continuadas, tienen repercusión en el recibo de impuestos como el IBI, pero también en el Impuesto del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, más conocido como plusvalía, el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Física (IRPF), que afecta especialmente a la concesión de becas y ayudas sociales, y el Impuesto sobre el Patrimonio”.