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Tras navegar más de tres mil millas -la mayor parte exclusivamente a vela- durante veintitrés singladuras, y cruzar desde el Océano Pacífico al Mar Caribe a través del Canal de Panamá, el Buque Escuela de la Armada recaló en el puerto mejicano de Veracruz. Se trata de la sexta visita a la ciudad jorocha en los ochenta y ocho años de vida del buque. En esta ocasión se recibió a bordo, entre otras autoridades, al Embajador de España en Méjico, al Gobernador del Estado de Veracruz y al alcalde de la ciudad.

Durante la escala, que tuvo lugar entre los días 15 y 20 de mayo, dotación y guardias marinas participaron en una intensa agenda de actividades sociales y culturales. Fueron agasajados por la colonia española en una recepción en el Círculo Mercantil Español, así como por la Marina de Méjico en el Club Naval.

Además de visitar las ruinas de Campoala y el centro histórico, asistieron a una brillante conferencia a cargo del cronista de la ciudad sobre la historia de Veracruz y el protagonismo que en ella tuvo España, principalmente en la figura de Hernán Cortés.

En lo que a actividades profesionales se refiere, los guardias marinas españoles y los cadetes mejicanos vivieron una jornada de confraternización, almuerzo incluido, visitando la Escuela Naval los primeros y recibiendo a bordo a una representación de los segundos. Además de los recorridos por las diversas instalaciones, se impartieron conferencias para profundizar en el conocimiento mutuo de sus respectivos programas de formación. Alumnos de los dos países compitieron en vela (clase 420), golf y fútbol 7, con resultados igualados.

El buque estuvo atracado en el muelle turístico, lugar preferente en el centro de la ciudad. Ello facilitó una amplia cobertura de la visita por los medios de comunicación locales y el interés y la curiosidad de los veracruzanos que, en número próximo a los nueve mil, se acercaron a conocer el buque. El domingo por la tarde, en las inmediaciones del atraque y ante un numeroso público, la pequeña pero lucida Banda de Música del buque ofreció un concierto callejero con objeto de devolver, de alguna manera, el afecto y la hospitalidad recibida.

En el programa de actividades no faltó la habitual oportunidad para que aquellos españoles residentes en la zona que lo desearon, pudiesen dar muestra de su amor a España en el tradicional y emotivo acto castrense de Jura de Bandera, que tuvo lugar en la toldilla del barco.

La estancia sirvió asimismo para que todos los miembros de la dotación y alumnos que lo solicitaron, pudiesen ejercer por correo su derecho al voto en las próximas elecciones municipales y autonómicas.

El “Juan Sebastián de Elcano” continúa su LXXXVI Crucero de Instrucción y navega ya en demanda de Pensacola, ciudad a la que está previsto que arribe dentro de una semana.