El artista holandés afincado en Venezuela Cornelis Zitman falleció el pasado domingo en Caracas, a los 89 años de edad. Parte de su obra se exhibe actualmente en una muestra permanente en la Casa de Iberoamérica de Cádiz, fruto de un convenio de cesión entre el artista y el Ayuntamiento de Cádiz.

Zitman nació en Leiden (Países Bajos) el 9 de noviembre de 1926. Huyendo de una llamada a filas para combatir en la guerra colonial en la actual Indonesia, Cornelis recaló en Venezuela. Primero comenzó a trabajar en una fábrica de muebles, manteniendo el dibujo como una de sus aficiones en su tiempo libre.


Fue en una estancia de tres años en la isla caribeña de Granada cuando comenzó a crear esculturas inspirándose en la población nativa. Perfeccionó la técnica de fundición en Caracas, con Pieter Starreveld y en 1964 se estableció junto a su familia en un trapiche (molino de caña) en las colinas que rodean Caracas, convirtiendo aquel terreno en un museo de escultura rodeado de una exuberante naturaleza.

A la primera exhibición de su obra escultórica, en 1968, siguieron otras muchas más. Su carrera internacional se desarrolló a partir de la visita de Dina Vierny, una famosa modelo de diversos artistas que había establecido su propia galería en el París de la posguerra. En su Holanda natal se organiza una retrospectiva en el Museo Beelden Aan Zee.

Entre otros muchos galardones, en 1951 recibió el Premio Nacional de Escultura de Salón; en 1967, el Premio de Escultura ‘Julio Morales Lara’ y en 1981 el Premio de Adquisición del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.

La obra de Zitman llega a Cádiz, en una exposición retrospectiva de su obra en 2010, tras pasar por Huelva y Sevilla. Tras el éxito cosechado, el Ayuntamiento firma un convenio de cesión con el artista por el cual se exhibiría de forma permanente en la Casa de Iberoamérica, donde aún permanece con gran éxito de público.

El año pasado el Ayuntamiento le concedió la Medalla de Plata de la Ciudad, una distinción que recogió su hijo Lorenzo en su nombre, debido a que el artista se encontraba delicado de salud.

El año anterior, en noviembre de 2014, la Casa de Iberoamérica también acogió una exposición –en este caso temporal– de las pinturas de Vera Roos, esposa de Cornelis, que también es artista plástica y que le sobrevive.

Compartir con: