Se vuelve a acercar un año más la celebración de Halloween, una fiesta que va en auge, sobre todo entre los más jóvenes, y que, desde un punto de vista del Consumo puede llegar a plantear determinados problemas de seguridad de productos y servicios.

Si hablamos de disfraces hay que tener especiales precauciones si estamos hablando de productos destinados a niños menores de 14 años. Estos disfraces deben contar con un etiquetado similar a si un juguete se tratase. Es decir, tiene que haber especiales indicaciones en cuanto a las condiciones de seguridad y, éstas, deben ser exhaustivas por el fabricante para evitar la posibilidad de algún percance.


Siempre le pedimos responsabilidad a los padres a la hora de denunciar posibles irregularidades en este sentido pero, a todas luces, es la inspección de consumo la que debe controlar y velar por este tipo de cuestiones. Es decir, no se puede dejar al control únicamente por parte del consumidor la legalidad de los productos que están en el mercado. Entre otras cuestiones porque el consumidor no tiene por qué ser un experto en etiquetado de productos.

Iguales precauciones debemos tener con lo que respecta al maquillaje, sobre todo, por la proliferación de productos falsificados y sin pasar por los controles pertinentes para verificar que no sea un producto que afecte a la salud.

Todo esto debe ser tenido en cuenta por el consumidor pero, sobre todo, por las inspecciones de Consumo que deben velar por la seguridad del mercado, cuestión altamente complicada por la merma de recursos de la Administración Pública competente en la materia y la falta de inspectores destinados a estos fines.

Ya si entramos en el análisis de los servicios relacionados con Halloween queda establecer las condiciones que deben cumplir las fiestas, cada vez más numerosas, que se celebran para, desde un punto de vista del ocio, celebrar esa noche. Así, la publicidad es totalmente vinculante y obligatoria, es decir, debe cumplirse lo que se ha publicitado con lo que realmente se está ofreciendo.

También los establecimientos deben contar con licencia para la realización de este tipo de actividades y deben contar con las adecuadas condiciones higiénico-sanitarias y de seguridad de los recintos. En el caso que el consumidor vea que no se cumplen debe reclamar y hacer denuncia sobre estas cuestiones con el fin de que no puedan ponerse en peligro la salud o la integridad física de los asistentes a la fiesta.

Hay desear a quienes lo celebren que pasen una noche alejada de reclamaciones relacionadas con el Consumo. Las fiestas deben ser eso, fiestas, y, por tanto, desde la perspectiva de la defensa de los consumidores y usuarios no deseamos que haya ningún tipo de percance de gravedad.

Finalmente, desde un punto de vista educativo, para quien tenga niños, recomiendo que se reciclen los disfraces y los adornos para nuestro hogar. Es una buena forma de diversión para los pequeños de la casa y, además, con esta actuación estamos haciendo un consumo responsable y consciente a la vez que sostenible desde un punto de vista medioambiental.

Miguel Ángel Ruíz

Presidente de la Unión de Consumidores (Cádiz)

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