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Hace un año Izquierda Unida denunció públicamente la rotura con vertidos de aguas fecales de la línea de impulsión que recorre la Ronda del Estero.

Entonces, IU-La Isla solicitó que se hiciera público el estado de la línea de tubería que corre paralelamente a dicha zona, pues en aquella ocasión el socavón fue de tal magnitud que un vehículo quedó atrapado. Lamentablemente, el gobierno que lidera Patricia Cavada ya había impuesto el silencio y la improvisación como fórmulas para abordar las cuestiones de políticas públicas, sin facilitar explicaciones técnicas.

Tras aquella avería le han sucedido otras en el mismo lugar. Las personas que viven en la zona han tenido que seguir soportando el olor y la contaminación que provoca el vertido de aguas fecales. “Para el actual gobierno, esperar a que la arena absorba los niveles de aguas fecales y a que el tiempo tape las averías es el único método que contempla para la zona”, asegura Gonzalo Alías Coordinador Local de IU y del Núcleo Comunista “Pepe Casado”.

Izquierda Unida no entiende que, desde el día en el que se produjo la avería, el Ayuntamiento haya establecido que hasta el lunes no se intervendrá. “Esto es inconcebible, pedimos responsabilidades y explicaciones públicas. No nos vale que una intervención urgente esté paralizada por una documentación de Costas, queremos que se haga público el documento donde conste la firma del responsable”, afirma Alías.

Para IU-La Isla, “es imposible que una ciudad cambie el modelo productivo si sigue utilizando la opacidad y el silencio como manera de barrer los despropósitos”. Por ello, la asamblea solicita conocer el grado de responsabilidad del mantenimiento de las líneas de alcantarillado, así como de las necesidades para ser una ciudad que camina hacia un modelo verde.

Izquierda Unida denuncia que a pesar de las concejalías de Transición energética, de Medioambiente, Acción por el Clima o de Bienestar Animal, no se haya presentado aún un proyecto de ciudad verde, donde se recojan todos los problemas para desarrollar y mejorar la ciudad.

“No podemos seguir sufriendo los malos olores de las aguas fecales y democráticas de nuestra ciudad”, sentencia Gonzalo Alías.