Este código indica la edad recomendada del juego y permite evitar contenidos inadecuados

La Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud y Familias recomienda prestar especial atención al código PEGI a la hora de adquirir videojuegos, uno de los regalos más demandados por la población infantil en Navidad. Se trata de un sistema de clasificación que debe figurar en el embalaje del videojuego y que permite identificar la edad recomendada para su uso y el contenido sensible incluido en el mismo.

De este modo, se podrán adquirir videojuegos apropiados para la edad del niño o de la niña que los vaya a utilizar, limitando su exposición a contenidos que podrían resultarles inadecuados. Con este fin, los videojuegos adheridos a este código incluyen en su etiquetado unos cuadrados de colores con un número que dividen en cinco franjas de edad los contenidos recomendados: verdes para mayores de 3 o de 7 años, naranjas para mayores de 12 o de 16 y rojos para los juegos no aptos para menores de 18 años.

Además, se incluyen unos iconos para identificar claramente los juegos que puedan incluir contenido sensible, como lenguaje soez o palabrotas (representado por un bocadillo de cómic con diferentes símbolos); que favorezca la discriminación (representado con tres figuras de personas); que haga referencia o muestre el uso de drogas, alcohol o tabaco (con la imagen de una jeringuilla); que pueda asustar o dar miedo (con el dibujo de una araña); que contenga desnudos o referencias sexuales (con el símbolo del sexo masculino y femenino); que tenga contenidos violentos (representado con un puño cerrado); o que fomente el juego de azar (con la imagen de dos dados). También hay iconos para identificar los videojuegos que se pueda jugar en línea (representado por un globo terráqueo conectado con tres pantallas); o que permiten la compra de productos o servicios con dinero real (representado por una mano con una tarjeta bancaria).

Por otra parte, Consumo recuerda que se debe conservar la factura o el justificante de compra, ya que es imprescindible para posibles reclamaciones o devoluciones. Asimismo, es recomendable, siempre que sea posible, realizar las compras en establecimientos adheridos al Sistema Arbitral de Consumo, lo que garantiza que cualquier posible discrepancia pueda quedar resuelta de forma rápida y gratuita, sin necesidad de acudir a los tribunales. Igualmente, se recuerda que todos los establecimientos que presten servicios en Andalucía deben contar con hojas oficiales de quejas y reclamaciones.