Le echaremos de menos padre Diego….

Así me gustaría comenzar este artículo de opinión. Tras la marcha del Padre Diego, de la parroquia de María Auxiliadora de Puerto Real, somos muchos los feligreses que ya extrañamos la figura de aquel lindo párroco, que aun con carácter serio, siempre estaba al servicio de todos los ciudadanos.

Pero la vida de un sacerdote es muy puñetera, sobre todo en relación a los cambios de destino que tienen que sufrir hasta su jubilación. Y eso es lo que le paso al sacerdote del que les hablo, que terminando ya su vida laboral como párroco, ha marchado a otro lugar de la geografía para seguir con su vida, de modo más pasiva.

Todavía recuerdo quejas cuando el padre Diego ponía en su sitio a más de uno… Siempre conteste lo mismo “el día que se vaya lo echaréis de menos”. Hay un dicho que vienencomo anillo al dedo “otros vendrán que bueno te harán”. Y así ha sido.

La llegada de nuevos curas a la parroquia, ha revolucionado a diversos de los grupos que allí hacían iglesia cada día. Y es que se han marchado tras las condiciones impuestas por los nóveles que allí se han asentado.

La nueva moda de no querer a nadie en la iglesia y que solo la misma se limite a dar misa, deja mucho que desear, a mi entender; si lo que realmente queremos es atraer a nuestra religión a cuantas más personas mejor. Todo esto dicho a modo coloquial. La vida parroquia que antes tenía María Auxiliadora se ha perdido por completo. Esos feligreses que desde bien temprano realizaban sus actividades en la misma hasta la noche, ahora permanecen bajo escrupuloso horario.  Eso sí, los que todavía perduran. Una pena pasar por las inmediaciones de la parroquia y verla cerrada a cal y canto. Pero… ¿qué está pasando?

Cada vez estoy más desencantada con el modus operandi de la iglesia, y por consiguiente de la forma que tienen para atraer a sus feligreses a la misma. Recuerdo en mi niñez, gestos más nobles, sacerdotes más entregados en su vocación de servicio y más juventud escuchando la palabra de Dios. No sé, cómo se atreven a tomar un rumbo diferente. Lejos de adaptarse a los nuevos tiempos, parece que quieren retroceder en los años.

Sin lugar a duda, la iglesia la componen hombres, y como tal, llenos de fallos como el resto de mortales. Me aterra pensar que sea el mismo hombre el que este cavando su propia tumba a la religión católica en España. Y cuando digo hombres, me refiero a esos enviados de Dios.

Como humilde creyente permítanme que les de un consejo, cambien su forma de llegar al pueblo, tomen otra vía de comunicación con los ciudadanos, sean más naturales, y dejen la jerarquía y el poder a un lado. Ya no vivimos en el siglo pasado. Les auguro un futuro negro y sin personas que decidan dedicar su vida, en cuerpo y alma, a servir a Dios. Si persisten en su empeño, seguramente inconscientemente, de apartar de un modo drástico a los que creemos en Dios, la verdadera esencia de nuestra religión, desaparecerá por completo; y cada vez seremos menos.

Gracias padre Diego por todos tus años de dedicación al prójimo.

 

Stilita Mosteiro

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