El portavoz del PP en Diputación, José Loaiza, ha exigido a la presidenta de la institución provincial, Irene García, la retirada de la nueva imagen corporativa de Tugasa hasta que no aclare su originalidad y la revisión del contrato suscrito para la revisión de dicha imagen y el asesoramiento.

Loaiza ha advertido de que la diputada de Turismo, María Dolores Varo, no ha desmentido absolutamente nada de la denuncia del grupo popular, por lo que ha pedido al responsable el Área, Jaime Armario, que aclare si se ha pagado a precio de oro un logo de todo a cien. “Los socialistas deben aclarar por qué han aprobado como logo de Tugasa una imagen que puede descargarse gratuitamente de Internet, que aparece en varios bancos de imágenes, y si van a pagar 30.000 euros a cambio”, ha remarcado.

El dirigente popular reclama igualmente a Irene García que dé la cara: “No dudó en hacerse la foto con el logo y ahora no abre la boca”, ha afirmado, al tiempo que ha pedido a la presidenta respeto a la institución y a los gaditanos. “El desprecio al dinero público del Gobierno socialista es intolerable”.

Loaiza ha lamentado igualmente que Diputación tome el pelo a los gaditanos dos veces, primero con la presentación de un logo que devalúa la imagen de Tugasa y Diputación y, posteriormente, con la respuesta a la denuncia del grupo popular. En este sentido, el portavoz del PP ha pedido que la actuación de Varo no salga gratis: “No ha aclarado nada y se ha limitado a juntar cuatro o cinco anglicismos para justificar lo injustificable. Es ridículo”.

El PP pedirá mañana acceso al expediente de contratación para la revisión de la imagen corporativa y el asesoramiento, dado que en la memoria justificativa del asesoramiento técnico no se hace referencia al trabajo de ninguna empresa privada. De hecho, tanto el informe económico financiero de Tugasa como el Plan de Marketing y

Comercialización está elaborado por el Departamento de Contabilidad de la empresa pública, según los técnicos del área.

Por último, ha recordado que la nueva Tugasa comienza con mal pie, no sólo por el fiasco de la imagen corporativa, sino porque, además, existen dudas razonables, expresadas por los técnicos, sobre la viabilidad de la nueva entidad pública empresarial.

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