Nutrición | Paula López Jiménez.- Se aproxima el buen tiempo, el cambio de ropa, las ganas de refrescarnos en la playa o piscina y con ello la famosa “Operación Bikini”. Esta consiste en llevar a cabo unas pautas nutricionales, generalmente bastante estrictas, para desprendernos de aquellos “kilos” que creemos que nos sobran.

El problema de esto no es que queramos cuidarnos y mantenernos en forma, sino pretender hacer en dos o tres meses todo aquello que no hemos a lo largo de todo el año, ponernos en forma y olvidarnos de esto una vez termine el verano.


Además hay que tener mucho cuidado en la forma en la que decidimos bajar de peso, numerosas empresas se publicitan en esta época ya sea para vender productos milagrosos que te hacen perder peso de manera muy rápida aunque no sea aconsejable para tu salud (quemagrasas, diuréticos, batidos sustitutivos, etc.), para ofertar cremas reductoras y anticelulíticas o determinados servicios (falsos nutricionistas que proponen dietas milagros, tratamientos estéticos exprés, etc.).

Muchos son los medios por los cuales se informa acerca de esta práctica como las revistas, blogs, televisión, pero pocos los que advierten de los peligros que conlleva como pueden ser déficit de nutrientes o minerales, trastornos metabólicos o alimentarios entre otros. Someter a tu cuerpo a un periodo estricto de comidas y ejercicio desorbitado al cual no está acostumbrado puede jugarte una mala pasada. ¿No es mejor aprender a comer y hacer ejercicio en el día a día?

La mejor manera de ponernos en forma es instaurar unos hábitos saludables de por vida de manera que tengas una alimentación acorde a tus necesidades y unas pautas de ejercicio físico que perduren en tu vida, en lugar de hacer un dieta estricta para perder “x” kilos. De esta manera además de tener numerosos beneficios para tu salud, evitarás el “efecto rebote” que normalmente aparece después de realizar esta etapa.

¿Y por qué tenemos un efecto rebote en el que recuperamos todo lo que perdemos después de la Operación Bikini? Esto es como la pescadilla que se muerde la cola, tenemos un periodo corto y estricto de hábitos de vida, en el cual sometemos a nuestro cuerpo a un gran cambio, pero al ser tan estricto, llega un momento en el cual terminas con este periodo ya sea por haber alcanzado tus objetivos, por cansancio o dejadez, de manera que vuelves a caer en los hábitos que anteriormente realizabas, nos olvidamos de seguir una alimentación saludable y adecuada a nuestro ritmo de vida y de realizar ejercicio físico. Por lo tanto, es muy fácil recuperar o volver al estado en el que nos encontrábamos antes de comenzar la Operación Bikini y al año siguiente… otra vez lo mismo.

Por lo tanto, mejor olvidarse de dietas y productos milagros y céntrate en mejorar tu día a día, de esta manera ganarás en calidad de vida. Si necesitas ayuda con tu alimentación asesórate bien y acude a un profesional cualificado como es el Dietista-Nutricionista y él te ayudará a instaurar unos hábitos alimentarios saludables y no te dejes engañar por falsas promesas de pérdida de peso rápido y fácil que poco tienen de verdad.

Paula López Jiménez, Dietista-Nutricionista

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