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Opinión| Ana Isabel Cala.- Las cosas han cambiado en Andalucía, pero al parecer los únicos que no lo quieren ver son Susana Díaz y su equipo de gobierno, suponemos que es porque perder las elecciones no es plato de buen gusto para nadie y no les han resultado del todo satisfactorios los últimos resultados electorales, en los que se reflejaba como los andaluces pedían el cambio dándole su voto al Partido Popular. Claro está que la opinión de los andaluces les ha importado poco nuevamente, y han continuado haciendo una política reprochable. La última ocurrencia de la señora Díaz ha sido maquillar los datos de la sanidad pública de su comunidad, imaginamos que por lo vergonzosos que resultan los mismos y por el hecho de que dejarían al PSOE retratado como nefasto gobernante.

Pues bien, gracias a los datos proporcionados por los propios profesionales y sindicatos, hoy sabemos que la política del Partido Socialista Andaluz ha permitido que durante los meses de verano se dejen de realizar 10.000 intervenciones programadas; 40.000 intervenciones ambulatorias; 1.000.000 de consultas externas y especializadas y 200.000 consultas en atención primaria.

Y aquí no acaba todo, al parecer no basta con privar a los andaluces de los de sanidad, sino que además se reduce el número de contrataciones de profesional sanitario al 50% y 30%, lo que conlleva a una mayor carga de trabajo para los propios sanitarios.

Resulta vergonzoso comprobar con nuestros propios ojos como desde un primer momento Susana Díaz y compañía han acusado al Sindicato de Enfermería (Satse) de haber manipulado los datos proporcionados, poniendo en duda la profesionalidad de los mismos, cuando han sido ellos los interesados y promotores de modificar los mismos sabiendo que sería la Junta de Andalucía la que se vería apurada por una bochornosa situación.

Conociendo esto, los andaluces debemos de plantearnos cómo de afectado se está viendo un servicio básico como es el de la sanidad y como esto se está traduciendo cada vez más en un malestar generalizado de todo aquella persona que tenga que recurrir a ella y que en cualquier momento se pueda ver desamparada.

Todo gracias a la pésima política y al nefasto gobierno que desde hace 38 años asolan a Andalucía y que los andaluces estas pasadas elecciones decidieron castigar privándoles de su voto y dándoselo al Partido Popular, al que la propia Susana Díaz dice que no apoyará ni por activa ni por pasiva a la hora de formar el Gobierno de España. Entendemos así que el bienestar de los españoles para ella supone algo secundario, pues incluso aquello que tendría que ser su prioridad como es el bienestar de los ciudadanos de la propia comunidad en la que gobierna tampoco es muy de su incumbencia dado su desempeño por aquellos que un día le dieron la oportunidad de ocupar el cargo que hoy ostenta.

 

Ana Isabel Cala, Vicesecretaria de Política Social en NNGG El Puerto