Opinión | Eduardo Corrales.- Estárico. El enorme ruido generado por la no concesión de las banderas azules a las playas de El Puerto se va amainando. Aunque afortunadamente traerá cola, son varias acciones de calado las que se han puesto en marcha por este simbólico problema; otras en cambio siguen esperando a que algún responsable las tome en cuenta y actúe en consecuencia.

El menor de los problemas de El Puerto en este asunto son las banderas azules, aunque para muchas personas esta sea la punta de lanza para atacar al Área de Turismo. El problema sobre el que deberían enfocar su crítica se llama eutrofización. Y si los colectivos, partidos políticos, entidades vecinales tuviesen profesionalidad y un verdadero interés por este asunto, las críticas deberían de ir hacia Medio Ambiente. Que ya veremos cuantos años pasarán antes de que nos las vuelvan a conceder.

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La eutrofización es un proceso en el que un ecosistema se contamina por un aporte excesivo de nutrientes, especialmente nitratos y fosfatos. Una depuración deficiente la favorece. La Bahía de Cádiz posee un alto riesgo de eutrofización y por eso está declarada Zona Sensible. Al ser un saco, la corriente litoral que barre Norte-Sur le afecta menos y sus aguas se renuevan poco. Lo que puede producir un crecimiento descontrolado de algas, una reducción de la biodiversidad y un empobrecimiento de las poblaciones de especies que consumimos. ¿Qué turista o local quisiera bañarse en un caldo lleno de algas? Esa es la amenaza a la que nos enfrentamos y que ya es una realidad en el Guadiana con la proliferación del Camalote.

Como ciudadano no me gusta que El Puerto no tenga banderas azules, pero ahora soy consciente de que las banderas azules no dejan de ser un abalorio, una medalla y que la eutrofización tiene unas consecuencias mucho mayores y requiere de medidas eficaces para afrontarla.

A corto plazo toda la ciudadanía debería de contribuir reduciendo la materia orgánica que echa al wc (los restos de comida a la basura) y manteniendo las tuberías limpias (toallitas de bebe, bastoncillos, salvaslips… a la basura). Necesitamos colectar todas las aguas y depurarlas correctamente; las de las EMAS y las de los polígonos industriales también. Y ejecutar un proyecto de un emisario que evacué fuera de la Bahía, directamente al Océano, con bombeo que aproveche la fuerza mareomotriz.

El Área de Medio Ambiente, los funcionarios que representan el interés social, y los políticos que han gestionado este área no han cumplido, han mirado para otro lado. El retraso en la aprobación del PGOU, la falta de inversión en los años del boom inmobiliario… Venimos de décadas de dejadez e incumplimientos. Ahora no cumplimos ni los mínimos y Europa ya tiene establecidas medidas más exigentes que tendremos que cumplir si o si, por nuestro bien.

Todos somos conscientes de que vivimos en un municipio endeudado, con escaso músculo para afrontar este reto. Unamos esfuerzos por ver una Bahía y un Guadalete limpios, con gente nadando,  ricos peces en la cesta y con coquinas, almejas y ostiones en las barras de nuestros bares.