Opinión| Eduardo Corrales.- Estárico. Para el Saneamiento de las aguas contaminadas contrataría a unos especialistas, firmando un gran contrato en el que les pagaría una importante suma anual, además de un 19% de Beneficio Industrial y con otras contraprestaciones en función del volumen de trabajo y los costos de explotación. Construiría las instalaciones necesarias y delegaría en ellos todo, para que la gestión fuese lo más integral y eficiente que se pudiese e incluiría clausulas para que directamente cubrieran todos los costes de explotación, mantenimiento y conservación. Aunque también añadiría clausulas para mejorar o ampliar las instalaciones por parte de ambas partes.

Como pilares del contrato pondría al Personal, los Medios Materiales y la Organización. Así, recabaría los curriculums y titulación del personal presente o futuro. Redactaría un Inventario de mobiliario, aparatos y memoria de calidades en el momento de la firma y del que se adquiera en un futuro; que serán patrimonio mío una vez termine el contrato. Además quisiera un proyecto detallado de la organización que se va a seguir en la prestación del servicio.

Sabiendo de la incorporación de un personal cualificado y un buen sistema organizativo, el rendimiento del servicio pasa directamente por el estado de los Medios Materiales: la obra civil, las instalaciones, la maquinaria, los productos… cada detalle afectará, por lo que el mantenimiento sería exhaustivo. Recibiría información anual de las necesidades presentes y futuras, además de informes mensuales de las actuaciones que se van llevando a cabo. Aunque en el caso de incidentes, averías, variaciones… quisiera conocerlo inmediatamente, disponiendo la empresa de 15 días para subsanarlo. Además, si viese que algo no está bien, podría exigirle la contratación de una empresa experta para evaluarlo y si se confirmase, todo lo costearían ellos.

El contratista también tendría que aportar el personal, los equipos, los materiales para el laboratorio de la planta. Debiendo realizar mediciones diarias y cumpliendo los valores absolutos de los índices de control y estando obligado a llevar a cabo cualquier actuación que yo le solicite. El laboratorio seguiría los estándares de fiabilidad y validez que fijan instituciones reputadas en un buen numero de medidas. Cada mes recibiría un resumen general para tener la certeza del rendimiento. Y dispondría de mis propios espacios y el derecho a poder llevar investigadores externos del agua.

Relacionaría una serie de aspectos sancionables, a los que estaría diligentemente atento; pues estoy seguro de que servirían de acicate para que el contratista estuviese motivado para cumplir todos los extremos de lo acordado. Y estaría pendiente de que las personas que vigilasen del cumplimiento de lo acordado, no fuesen corrompidas por el contratista; al cual no le costaría mucho el llenarle los bolsillos a unas personas, sabiendo que el ahorro es mucho mayor, si no me advierten del incumplimiento del contrato. Llegaría a analizar hasta el cumplimiento de la norma EN14399, en cuanto a los tornillos que se utilizasen.

El contratista no podría llevar a nadie externo al servicio, sin mi autorización concreta para cada caso. También incluiría varias vías para poder recuperar la gestión directa del servicio y sólo pagaría indemnización en caso de fuerza mayor; básicamente porque la contraprestación anual del servicio, cubriría con creces todas las actuaciones llevadas a cabo por el contratista, más un buen margen de ganancias para ellos.

Quizás incluiría otra serie de mejoras a lo que he relatado, pero ¿no te gustaría tener un contrato como este? Pues aquí lo tienes.

 Eduardo Corrales