Psicología | Esther Redolosi.- Antes de profundizar en cómo relacionarnos con este tipo de sujetos me gusta puntualizar que en psicología no existe el diagnóstico de “persona tóxica”. Hay personalidades egocéntricas, autoritarias, victimistas, que critican constantemente, que se quejan de casi todo o personas con algún trastorno o neurosis que nos pueden hacer sentir incómodos cuando nos relacionamos con ellas, pero no se da ese concepto como tal.

Sin embargo, es un término que se ha hecho muy famoso en los últimos años. No es difícil encontrar en las redes sociales artículos que hablen de las personas tóxicas y cómo tratarlas. Además, hay muchos libros que hablan de ello. Desde la psicología se piensa que este concepto se ha hecho famoso porque al pensar que existen este tipo de individuos hace que echemos la culpa hacia fuera. Y eso nos hace sentir bien. Es un mecanismo de defensa. Pero, no podemos olvidar, que nosotros también somos tóxicos en algunos momentos de nuestra vida.


Es importante señalar que lo que puede parecerle tóxico a uno, a otro no se lo parece. Fundamentalmente, más que etiquetar a las personas en si son tóxicas o no, podemos centrarnos en por qué esa persona me está haciendo sentir mal. Que emociones me provoca y por qué me cuesta tolerar el que sea victimista o egocéntrica. Si yo me siento bien conmigo mismo puedo saber gestionar las emociones y sentimientos negativos que me provocan algunos individuos. Como bien dice Jenny Moix, nadie nos puede intoxicar sin nuestro permiso.

Todo lo planteado responde a la pregunta del título. ¿Cómo evitar a las personas tóxicas? Desarrollando nuestra inteligencia emocional que incluye tener un buen autoconcepto, saber comunicar de forma clara y asertiva, desarrollar las habilidades sociales, gestionar la empatía, utilizar el humor, cultivar la capacidad de conocer y manejar nuestras emociones, mantener la calma bajo presión, el autocontrol, etc.…

Hay una frase estupenda de Charles Chaplin que sintetiza lo que estamos hablando “Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable…, personas, situaciones, todo, y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio mi razón llamó esa actitud egoísmo. Hoy se llama… AMOR PROPIO”.
El cuidado de uno mismo es la herramienta más potente para hacer frente a las “personas tóxicas”.

Los problemas de comunicación son habituales en la consulta. Es común encontrar a pacientes que acuden buscando ayuda para aprender a relacionarse con alguna persona de su entorno que le provoca malestar. Es una realidad, que hay personalidades traumatizadas que pueden hacernos la vida bien complicada y para ello es necesario la implicación más específica de un profesional. La intervención suele basarse en las creencias erróneas y en los aspectos de la inteligencia emocional expuestos anteriormente. Cuando se hace un buen trabajo llegamos a conseguir que el paciente desarrolle la capacidad de neutralizar esos efectos negativos; alcanzando una vida social plena y sana.

 

Esther Redolosi Sánchez

Psicóloga sanitaria

(Experta en Psicopatología y Salud)

625 136 968

estheredolosi@hotmail.ccom

www.estheredolosi.com

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