Alrededor de 120 profesionales del Distrito Sanitario Bahía de Cádiz-La Janda, entre pediatras, médicos de familia, matronas, enfermeros de pediatría y trabajadores sociales, han participado en un taller formativo para actualizar conocimientos sobre el Programa de Salud Infantil y Adolescente elaborado por la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, un plan que amplía de los 4 a los 14 años de edad las revisiones periódicas pediátricas del ‘Niño Sano’ y refuerza las iniciativas para favorecer el desarrollo psicosocial del menor y su crianza en un entorno saludable.

Las revisiones del programa tienen como fin el control del crecimiento y el desarrollo evolutivo y la prevención de los problemas de salud. El primer control se realiza a los progenitores a través de los grupos de educación maternal, antes del nacimiento. Posteriormente se establecen visitas en la primera semana de vida del bebe; entre los 15 días y el mes; a los 2, 4, 6, 12 y 18 meses; a los 2 años, y entre los 3 y los 4 años. Con la ampliación del programa, se incorporan revisiones a los 6; entre los 9 y los 11, y entre los 12 y 14 años.


En las nuevas consultas a partir de los cuatro años, los profesionales sanitarios se encargan de realizar controles para determinar si los menores sufren anomalías en el desarrollo físico como problemas de visión o bucodental, valoración del desarrollo  psicomotor y afectivo, trastornos del lenguaje y aprendizaje, y consejos de salud y preventivos como alimentación, prevención de hipercolesterolemia, hipertensión arterial, o déficit de yodo, entre otros aspectos.

Los sanitarios registran además el consumo de tabaco en la familia para facilitar actuaciones de deshabituación tabáquica y ofrecen consejos sobre uso responsable de medicamentos, higiene y prevención de accidentes, beneficios de la actividad física y prevención de la exposición solar y de la obesidad.

En los mayores de 12 años, el programa se centra en los riesgos del consumo de tóxicos y alcohol; las relaciones sociales y los riesgos de acoso. Igualmente, en estas revisiones periódicas se facilitará información sobre sexualidad y se analizará el crecimiento físico y desarrollo puberal.

Para las primeras revisiones, correspondientes a los menores de seis meses, el programa incluye pautas sobre el sueño infantil y consejos específicos para prevenir la muerte súbita (por ejemplo, que el bebé duerma en una superficie plana y sin exceso de ropa, o evitar el tabaco en los cuidadores).

Una de las principales novedades es la promoción de la parentalidad positiva. Apoyado en el convencimiento de que la familia es el contexto natural por excelencia en el que se cubren gran parte de las necesidades básicas se han diseñado un conjunto de materiales que pueden ser utilizados por profesionales de salud con padres y madres que tengan hijos e hijas de entre 0 y 14 años para contribuir a la formación y el apoyo a los padres y a las madres a fin de optimizar su ejercicio del rol parental y, con ello, garantizar la protección y el adecuado desarrollo de los y las menores andaluces.

Asimismo, se establecen seguimientos específicos a los niños con discapacidad y a sus familias, a los procedentes de otros países y a aquellos que presentan algunas enfermedades específicas (como fibrosis quística o celiaquía), así como a prematuros de menos de 32 semanas o peso inferior a 1,5 kilos.

También se distribuirán guías temáticas sobre cómo actuar en las distintas etapas de la infancia y la adolescencia, abordar situaciones de conflictividad como un proceso de separación y divorcio, o cuestiones relacionadas con la autonomía infantil y la llegada a la adolescencia.

Menores en situaciones de riesgo

El Programa de Salud Infantil y Adolescente propone estrategias específicas para identificar riesgos sociales y sanitarios. Así, se incluye el cribado de tuberculosis y la prevención del raquitismo, la ferropenia (disminución de hierro en el organismo), la hipercolesterolemia (exceso de colesterol) o la hipertensión arterial.

Igualmente, las consultas incorporarán la detección de situaciones de malos tratos y la atención a la salud mental. El protocolo insiste en el apoyo e información a las víctimas y en el trabajo en equipo con los servicios comunitarios a través de las Unidades de Trabajo Social. Asimismo establece cómo realizar la exploración de la víctima de malos tratos y el estudio de lesiones para agilizar al máximo este proceso.

La elaboración este programa ha contado con la participación de asociaciones de padres y madres, sociedades científicas, la Universidad de Sevilla y más de un centenar de profesionales en la materia. La estrategia presta especial atención a nuevos retos sanitarios como las patologías emergentes, los problemas de salud mental, los trastornos alimentarios y las patologías psicosociales (adicciones a nuevas tecnologías y  acoso escolar, entre otras). Durante los últimos años, la incidencia de muchas de estas enfermedades está presentando además una relación determinante con la crisis económica.

 

Compartir con: