Antes de profundizar en los aspectos concretos sobre cómo afrontar una ruptura de pareja veo necesario recalcar la idea equivocada de que si una relación no dura todo lo que pensábamos es que ha fracasado. Esto es un error. Ninguna relación que se termina es un fracaso, todas cumplen un objetivo, independientemente de su duración.


Cuando se produce una ruptura de pareja entramos directamente en un proceso de duelo, es decir, en un periodo de adaptación hacia la nueva situación. Generalmente una separación duele y mucho. Vendrán muchos sentimientos y emociones a las que tendremos que tratar con sumo cuidado, pero a las que no podemos negar. Y para ello existe el duelo, éste nos da la oportunidad para nuestro crecimiento.

El duelo consta de una serie de etapas: negación, ira, negociación, tristeza y finalmente aceptación. Normalmente no siguen un proceso lineal, podemos saltar de unas a otras. Hay que matizar que, si la separación es imprevista para alguno de los miembros, éste entrará de lleno en la negación (“no me puede estar pasando esto”), pero si la relación no funcionaba, una vez que se produzca la ruptura puede que haya pasado por casi todas las etapas y se encuentre cerca de la aceptación. Es como un duelo anticipado que se empieza a producir un tiempo antes de la separación.

Para afrontar una ruptura de pareja lo ideal sería “hacerlo bien”, esto quiere decir, con la menor problemática posible, pero esto depende de cómo haya sido el “matrimonio”. Debe existir algún vínculo saludable para poder hacerlo.

Cuando, en nuestra consulta, afrontamos un proceso de separación recalcamos la importancia de “separarse bien”. Solemos enfocar la atención en que el buen hacer de los padres determinará la mejor adaptación de los hijos. Y que no sean estos últimos quienes paguen los platos rotos. Pues a pesar del esfuerzo que ponemos en transmitir la importancia de todo esto, finalmente sólo un tanto por ciento muy pequeño consigue separarse sin problemas. Nuestra intención es reencontrar ese amor que hubo y que, aunque las cosas hayan cambiado, si conseguimos encontrarlo la ruptura será mucho mejor.

Si estamos inmersos en un “divorcio” y no conseguimos hacerlo como quisiéramos porque dependemos de la predisposición de la otra persona hay una serie de pautas que podemos tener en cuenta y que nos ayudará a afrontar de forma más saludable esta situación.

  1. Permanecer en uno mismo. Sólo podemos controlar nuestros pensamientos, acciones, intenciones, no lo que hace el otro. Por lo tanto, es fundamental centrarnos en los aspectos que nos ayudarán a mejorar la relación con nosotros mismos; en lugar de canalizar la energía hacia la falta de conexión con nuestro/a ex.
  2. Desapegarse del pasado. De nada sirve atender a aquellas cosas o circunstancias que no han salido bien. Dar vueltas y más vueltas a asuntos pasados solo puede aumentar nuestra culpa y nuestro malestar. Y como siempre digo, la culpa excesiva no sirve para nada, no es efectiva, no le hagamos caso. Extraer sólo aquello que nos ayude a crecer.
  3. Seamos pacientes con nosotros. Las rupturas pueden llegar a ser un reto vital y emocional por ello tenemos que ser cuidadosos con nosotros mismos y comprender que necesitamos más atención de lo habitual. (Hacer actividades que nos gustan, dedicar tiempo a aquello que me hace encontrarme bien, etc.)
  4. Pensar en los hijos. Si existen hijos en la pareja, hay que tener en mente que el bienestar de ellos es lo primero. De nada bueno sirve acusar y hablar mal del otro miembro de la pareja. Lo único que haremos es llenar de malestar y confusión la mente de un niño o adolescente que está creciendo.
  5. Como todo camino poco transitable no es bueno hacerlo solo, por eso recomendamos contar con el apoyo de amigos y familiares, además es una buena ocasión para acudir a un profesional de la psicología para que te enseñe herramientas para afrontar la separación más positivamente.

Quisiera terminar este artículo agradeciendo a todos los hombres y mujeres que han confiado en mí para trabajar con sus sentimientos y emociones cuando afrontaban una ruptura de pareja. Gracias por hacerme partícipe de sus duelos, sus miedos y decepciones que me han enseñado mucho y al mismo tiempo han ayudado a otras personas a crecer.

Como dice Louise L. Hay, la vida tiene su propio sentido. Muchas veces no es cómo esperábamos, pero tiene su propio ritmo. Pase lo que pase podemos sanar nuestro corazón.

 

Esther Redolosi Sánchez

Psicóloga sanitaria

(Experta en Psicopatología y Salud)

625 136 968

estheredolosi@hotmail.com

www.estheredolosi.com

Compartir con: