El trastorno por atracón es, junto a la bulimia y la anorexia nerviosa, uno de los trastornos de la conducta alimentaria más frecuente. Los tres constituyen problemas graves donde los aspectos psicoafectivos, emocionales y cognitivos están alterados y llevan a las personas que los padecen a adoptar patrones de conducta dañinos.

Actualmente existe una gran preocupación por estos trastornos debido a su aumento en los últimos años. Esta prevalencia está condicionada por el sistema de valores que predominan en este mundo desarrollado, donde la delgadez y la belleza se asocian a triunfo. Sin embargo, es fundamental destacar que no son enfermedades nuevas, desde la Edad Media se han encontrado descripciones de cuadros clínicos acordes a ellos.

La característica principal de este trastorno es que la persona que lo padece presenta episodios en los cuales se alimenta de forma compulsiva (atracones) y no tiene control sobre la ingesta.  Para su diagnóstico, los atracones deben darse con una frecuencia mínima de una vez a la semana y durante más de tres meses. Se diferencia de la bulimia nerviosa en que el sujeto no intenta compensar el exceso con vómitos, ayuno o abusos de laxantes.

La persona expresa malestar una vez finalizado el atracón, esto aumenta su ansiedad y hace que se mantenga el ciclo. Es muy habitual que este trastorno vaya acompañado de un trastorno depresivo o de angustia.

La gravedad del diagnóstico dependerá de la frecuencia de los episodios:

  • Leve: 1-3 atracones a la semana.
  • Moderado: 4-7 atracones a la semana.
  • Grave: 8-13 atracones a la semana.
  • Extremo: 14 o más atracones a la semana.

En cuanto al tratamiento, es importante señalar que, la intervención se centra en dos vertientes principales. Por un lado, tratamos la conducta compulsiva en sí misma. Esto se lleva a cabo al igual que con otras conductas adictivas, ya que la persona de forma consciente o inconsciente busca compensar o aliviar su malestar emocional a través de los atracones. Por otro lado, intervenimos sobre las características del sujeto afectado. Éstos suelen tener baja autoestima, baja tolerancia a la frustración y dificultad para gestionar ciertas emociones o situaciones.

Es importante señalar que en muchos casos este trastorno aparece como consecuencia de vivir una experiencia traumática. La persona no ha resuelto la parte emocional de esa problemática y encuentra en los atracones una manera de calmar la ansiedad o la angustia que siente.

La dificultad que puede presentar esta patología es que, a diferencia de otras adicciones, la comida es algo de lo que no podemos prescindir y nos relacionamos con ella a diario. No obstante, si el paciente es consciente de su situación con la consecuente implicación en la terapia los buenos resultados de la intervención no tardan en llegar.

Os comparto unas breves pautas orientativas que sirven de ayuda con los atracones:

  • Sé cariñoso contigo mismo. El primer paso es darnos cuenta que hemos canalizado nuestra ansiedad o malestar en esta conducta. Este es el primer paso para poder cambiar.
  • Identifica que ha sucedido el día que tienes necesidad de realizar esta conducta (atracón). ¿Has estado más nervioso de lo habitual? ¿Ha sido un día muy estresado? Escribe lo que sientes. La escritura es terapéutica y te ayuda a entender el problema.
  • Busca un amigo o familiar de confianza con quien puedas expresar lo que sientes y a quien puedas llamar en los momentos que sientas la necesidad de tener un atracón.
  • Practica y aprende técnicas de relajación como yoga, mindfulness, meditación o técnicas de respiración. El cansancio y el estrés aumentan la conducta compulsiva.
  • No te obsesiones con las dietas, aprende a comer sano.

Para finalizar, destacar que en algunos casos existe la necesidad de utilizar fármacos pero suele ser en los casos más graves. Habitualmente la psicoterapia suele ser un tratamiento muy eficaz.

 

Esther Redolosi

Psicóloga sanitaria AN05714

Teléfono: +34 956311509  625136968
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(Cádiz)

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