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Psicología | Esther Redolosi.- En junio de 2007 me encontraba trabajando en la Asociación Española contra el Cáncer en su junta local de San Fernando en Cádiz.  En esa época empecé a utilizar las técnicas de respiración con los pacientes oncológicos y comencé a presenciar los efectos extraordinarios de su uso constante.

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Luego, con los años, llegó el mindfulness, técnica de relajación donde se utiliza la atención plena. Me fascinaron sus instrucciones y me formé en el tema mientras que ampliaba en mi quehacer profesional el uso de la respiración como forma de relajación, ya no solo con pacientes oncológicos sino también con otras patologías, como el estrés o los trastornos de ansiedad. Semana tras semana, fui comprobando cómo esta destreza era una de las mejores maneras de reducir el estrés en el cuerpo. Los pacientes que llegaban aquejados por su malestar tenían una frecuencia cardiaca alta, una respiración acelerada y la creencia errónea de que algo malo les iba a suceder. Me encantaba comprobar cómo con la práctica estas dolencias mitigaban y las personas se abrían a nuevas sensaciones más sanas. Esto aumentó mi dedicación en esta materia.

Hoy en día, trece años después, puedo afirmar que es una técnica tan extraordinaria como valiosa siendo además la más fácil de utilizar puesto que no necesitamos nada, simplemente atender a nuestro cuerpo. 

Cuando estamos llegando a nuestro límite, cuando nos enfrentamos a situaciones que nos demandan mucha atención y dedicación, cuando nuestra mente está llena de preocupaciones, cuando nos concentramos en una tarea difícil o cuando la vida se nos complica podemos utilizar la respiración para parar los efectos nocivos de esas situaciones. La respiración profunda es una de las mejores maneras de reducir el estrés en el cuerpo. 

Uno de los principales objetivos es integrarla en nuestro día a día, en nuestra vida cotidiana, es decir, que podamos utilizarla en cualquier circunstancia. Veamos algunos ejemplos:

  • En las reuniones podemos utilizar la respiración como instrumento de escucha, nos ayuda a captar más lo que nos dice la otra persona y nos facilita enormemente la comunicación. 
  • Si nuestra mente se dispersa o tendemos a ser despistados, podemos a través de ella mejorar nuestra concentración.
  • Al esperar una cola en el supermercado o en otro sitio, es una ocasión perfecta para practicar. En lugar de irritarnos e impacientarnos, respiramos y nos centramos en nuestro cuerpo.
  • Cuando vamos camino al trabajo. No importa si vamos a pie, en autobús o en coche. Ese tiempo es ideal para concentrarnos en nuestra respiración y dispersar los pensamientos perturbadores.
  • Al levantarnos y al acostarnos. Nos ayudará a empezar el día con más ilusión y a terminarlos con más conciencia y calma. 

La respiración es nuestra mejor ayudante en la vida, ella potencia nuestros recursos internos y nuestras habilidades naturales. Además nos acompañará siempre. Es una alternativa tan simple como poderosa.

 

 

 

 

 

Esther Redolosi

Psicóloga sanitaria AN05714

Telef.: +34 956311509  625136968
www.estheredolosi.com
Calle General Menacho, 4 Bajo
(Cádiz)