Psicología | Esther Redolosi.-  Saber decir NO es una habilidad indispensable para relacionarnos socialmente. Nos proporciona muchos beneficios para nuestra vida como más seguridad, aumento de nuestra autoestima, más sensación de control y fuerza emocional.

En un principio nos puede parecer fácil pero no lo es en absoluto. Esta actitud está íntimamente relacionada con poner límites. Y existe una gran carencia respecto a esto. La persona que no sabe decir que NO, se inclina ante los sentimientos de los demás. Con esta forma de actuar estamos expuestos a la manipulación de los otros, a realizar actividades o a acudir a sitios que no nos interesa y a la vez sacrificando nuestro bienestar.


Saber decir NO tiene que ver con la asertividad, la capacidad de expresar de modo directo y claro lo que queremos pero mostrando respeto por la otra persona. Así defendemos nuestros derechos y expresamos nuestros sentimientos sin molestar a los demás, cuidando las relaciones sociales.

Hace unos meses llegó a mi consulta una mujer de 66 años. Toda su vida la había dedicado a cuidar a los demás. Ella fue la más pequeña de nueve hermanos. Uno de ellos con síndrome de Down. Me contó en la primera sesión que como se quedó en casa y no tuvo novio se hizo cargo de su hermana. Cuando los padres enferman ella también es la que los cuida (se lo pidieron sus hermanos y ella aceptó) ya que vivía en el domicilio familiar. Su vida se había definido como cuidadora, siempre al cargo de los demás. Estas situaciones personales le habían provocado una actitud de estar pendiente de las otras personas con las que convivía o con las que tenía cierto trato como vecinos o amigos. No sabía decir que NO.

Llegó a nuestro centro bastante mal, su hermana había fallecido hacía un año y aún no se encontraba bien. Sus padres tampoco vivían desde hacía una década. Se había acostumbrado a olvidar sus necesidades y a cubrir las de los demás, se sintió sola y desvalida. No hallaba sentido a la vida.

Tras varias sesiones, y me gusta recalcar que fueron pocas, empezó a trabajar en ella misma. Poco a poco fue aprendiendo a poner límites y a defender de forma amable sus intereses y emociones. Encajó perfectamente cómo ser asertiva. Afortunadamente fue diligente en la terapia e hizo todo lo que le prescribía y pronto notó los cambios. Ahora vive más feliz y sabe decir que NO a todo aquello que no le apetece sin remordimientos ni culpabilidades.

No hace falta ser cuidador para no saber decir que no. Cualquier persona que esté poniendo las necesidades de los demás por delante de las propias ya está diciendo Si cuando quizás quiera decir No.

Para que podáis trabajar todo lo hablado voy a daros unas pautas:

1. Analizar la situación y valorar si es nuestro el deseo de decir que No.

2. Expresar nuestra negativa de forma clara, breve, segura y amable.

3. Tener en cuenta nuestro lenguaje corporal: que digo con mi cuerpo, mi expresión facial mi tono de voz y mi postura.

4. Si la persona persiste, utilizar una de estas técnicas asertivas:

Técnica del sándwich: expresar algo positivo antes y después de nuestra negación. Por ejemplo; “¡Gracias por la propuesta!, pero no me apetece, en otra ocasión te acompaño.”

Técnica del disco rayado: repetir nuestro punto de vista una y otra vez con tranquilidad, sin entrar en las provocaciones que pueda hacer el otro. Por ejemplo; “Te entiendo, pero no me apetece”…”te entiendo, pero no me apetece”…

5. Cuidar nuestras emociones (no sentir culpabilidad).

Quienes no son asertivos se sitúan en los otros dos extremos de la asertividad, son pasivos o agresivos. Los primeros dan exageradas excusas cuando dicen que no y se ven envueltos en situaciones que no desean. Los agresivos dicen que no pero se muestran despectivos y se involucran en discusiones o malentendidos innecesarios.

Es primordial trabajar la asertividad si queremos tener relaciones sanas. Para mí una autora que domina bien este campo es Elia Roca, en cualquiera de sus obras podéis encontrar material interesante para mejorar esta faceta de la personalidad. Muchos de ellos los utilizo en mis sesiones y talleres.

Si practicamos todo esto con constancia notaremos una mejoría en nuestras vidas y unas sensaciones de tranquilidad y paz cada vez mayores.

 

Esther Redolosi Sánchez

Psicóloga sanitaria

(Experta en Psicopatología y Salud)

625 136 968

estheredolosi@hotmail.ccom

www.estheredolosi.com

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