Opinión | Paola García Díaz.- Se acerca… se acerca una de las semanas más esperadas de todo el año, la semana de la pasión. Una semana que multitud de portuenses llevan preparando desde tiempo atrás para que llegado el día todo esté perfecto. Una semana, sin duda, imprescindible para El Puerto de Santa María y su gente, y digo imprescindible porque lo es, porque somos muchos los que deseamos con esmero e ilusión ver a nuestro Señor y a su madre María recorrer las calles de la ciudad.

Si volviésemos la mirada hacia años atrás, sería a nuestros padres a quienes veríamos acudir a las plazas a vivir la Semana Santa… ¿Y si comparamos? ¿Qué ha cambiado? Ha cambiado la ciudad, puede que también su gente y el estilo de vida, pero… Hay algo que permanece, la pasión por la fiesta que caracteriza a la ciudad y que se transmite de generación en generación.

Somos muchos los portuenses que ansiamos la llegada de estos días, los que nos ilusionamos con solo sentir el olor a incienso y a los que durante una semana solo les preocupa la meteorología y que luzca el sol más radiante del año.

Es un auténtico dilema tener que describir la Semana Santa de El Puerto en unas sencillas palabras, de hecho, resulta imposible. Tambores y cornetas que erizan la piel; el racheo de unos costaleros orgullosos; el tintineo de los varales; el vaivén de las bambalinas; las lágrimas de quienes han prometido y deben de agradecer; saetas que forman nudos en la garganta; rezos que enmudecen; la delicadeza de las mantillas; la emoción de cada hermano cuando llegado el momento se abren las puertas del templo para recorrer junto a nuestros titulares las calles… Cómo, cómo describir tanto sentimiento en tan poco papel.

Sí, es cierto que para quien lleve la pasión y el mundo cofrade en sus venas puede que no haya Semana Santa tan gloriosa como la de Sevilla, o puede que tampoco desaproveche la oportunidad de presenciar salidas procesionales  como las Cádiz o Jerez, pero también sabemos que todo aquel que haya recorrido alguna vez estas calles en busca de procesiones, ha llegado a la conclusión de que la Semana Santa de El Puerto tiene ese “no sé qué” que encandila a todo aquel que la presencie.

Lo dicho, a días de volver a poder disfrutar de nuevo de cada uno de esos momentos y de otros nuevos que vendrán, pero siempre bajo la tradición para que no se pierdan las bonitas costumbres de nuestra ciudad, de la que sin duda debemos de sentirnos orgullosos. ¡Ya falta menos!

 

                                                                                          Paola García Díaz

Vicesecretaria de Cultura de NNGG El Puerto

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