Redacción | Puerto Real.- El consejero de Empleo, Empresa y Comercio, José Sánchez Maldonado, ha visitado hoy en las instalaciones de Navantia en Puerto Real (Cádiz) el proyecto para construir el parque eólico marino Wikinger de Iberdrola, que se ubicará en aguas alemanas del mar Báltico.

Durante la visita, Sánchez Maldonado ha conocido con detalle los avances de este gran proyecto de energías renovables, que entra en su fase final y que es el más avanzado de Iberdrola en la actualidad en el sector eólico marino. El titular de Empleo de la Junta ha estado acompañado por el delegado institucional de Iberdrola en Andalucía, Alfonso Calderón, la responsable de la oficina de Proyecto Wikinger, Patricia Salamanca, el director del astillero de Navantia Puerto Real, Pablo López y el jefe del programa Wikinger, José Luis Viguera.


En este sentido, Sánchez Maldonado ha destacado que este proyecto entronca con el diseño que persigue el Gobierno andaluz para el futuro de la economía andaluza. “Un sistema productivo sostenible, innovador, que introduzca a nuestra comunidad autónoma en mercados de futuro emergentes que estén asociados a la I+D+i”, ha explicado en consejero, que ha valorado que este proyecto pone a Puerto Real en la vanguardia de este tipo de plataformas, y sitúa a la factoría “en amplia ventaja en el mercado frente a pedidos similares”.

El parque, que requerirá una inversión de cerca de 1.400 millones de euros, se ubicará a unos 75 kilómetros de distancia de la costa alemana, donde la profundidad oscila entre 37 y 43 metros. Los 350 megavatios (MW) de Wikinger producirán, cuando entren en operación a mediados de 2017, suficiente energía como para cubrir las necesidades eléctricas de más de 350.000 hogares alemanes, evitando la emisión a la atmósfera de casi 600.000 toneladas de CO2 al año.

Ubicado en  frente de la isla alemana de Rugen, este parque va a ocupar un área de unos 34 kilómetros cuadrados, en los que Iberdrola tiene previsto instalar 70 aerogeneradores de 5 MW de la empresa Adwen, joint venture formada por Gamesa y la francesa Areva.

Además, Wikinger va a contar con una gran subestación marina, que cuenta con un innovador diseño realizado por la filial de ingeniería y construcción del Grupo Iberdrola y cuya construcción de los principales elementos ha sido encargada a Navantia Puerto Real.

En este sentido, en Puerto Real se está realizando la fabricación de la subestación y su cimentación, que la fijará al suelo marino. El propósito de la subestación será recibir y transformar la electricidad generada a un voltaje necesario para exportarlo a la red eléctrica en tierra firme.

Esta infraestructura medirá 60 metros de largo por 22 metros de ancho y estará formada por dos plataformas de más de 4.800 toneladas de peso. Estas irán situadas, a su vez, sobre un soporte anclado al fondo marino mediante seis pilotes, que tendrán más de 50 metros de altura y pesarán unas 2.400 toneladas.

La obra de Puerto Real se encuentra ya en su fase final, cumpliendo los plazos previstos y se prevé que el transporte de la subestación se realice en barco hasta Alemania a finales del próximo mes de julio.

Este acuerdo ha servido para que una empresa española de gran tradición como Navantia entre en un nuevo sector como el de la energía eólica marina, poniendo de relieve el papel de Iberdrola como tractor de otras compañías del país.

Encargo a Navantia

Iberdrola y Navantia firmaron a finales de 2014 un acuerdo, valorado en 160 millones de euros, mediante el cual la naviera se encargaría de desarrollar varios destacados trabajos dentro del proyecto de Wikinger, desde sus instalaciones de Puerto Real (Cádiz) y Fene (A Coruña).

Estos contratos contemplaban la construcción, en los astilleros de Navantia en Puerto Real, de la plataforma de la subestación marina de este parque y su posterior instalación por unos 70 millones de euros.

Además, el encargo a Navantia también incluía la construcción en su astillero de Fene, en la Ría de Ferrol, de 29 estructuras de anclaje (jackets) que se instalarán en otros tantos aerogeneradores de Wikinger. Este contrato asciende a 90 millones de euros.

Esta adjudicación se ha convertido en una de las mayores que Iberdrola ha realizado hasta la fecha a una empresa española en el sector de las energías renovables y ha permitido la entrada de Navantia en un mercado estratégico, como es el de la eólica marina.

Para la puesta en marcha de este acuerdo se ha generado una importante carga de trabajo en ambos astilleros de Puerto Real y Fene, creándose unos 700 puestos de trabajo para la construcción de las infraestructuras tan sólo en Puerto Real.

Apuesta por la eólica marina

La puesta en marcha de Wikinger se enmarca en la firme apuesta de Iberdrola por la eólica marina, que se ha visto materializada en la puesta en marcha en 2014 de su primer parque, también el primero de una empresa española en el mundo, el de West of Duddon Sands, cuyos 389 MW ya suministran electricidad renovable a unos 280.000 hogares británicos.

Además, la compañía tiene en desarrollo otros proyectos, aparte de Wikinger, como East Anglia, en Reino Unido, y Saint Brieuc, en la costa francesa.

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