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Síndrome Post-vacacional

Síndrome Post-vacacional
11 septiembre
13:30 2017

Psicología | Esther Redolosi.- Llegó septiembre, llegó el fin de las vacaciones y la vuelta a la rutina. En verano, las noches son más calurosas e invitan a salir a la calle. Los días son más largos, caminamos más ligeros y nos motivan a dedicarnos más tiempo a nosotros mismos. Dentro de unas semanas llegará el otoño, los días serán más cortos y aumentará nuestro ritmo de vida.

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Estos cambios se reflejan en nuestro cuerpo, nuestra química cerebral se verá afectada; esta situación puede provocar que aparezca el conocido “síndrome post-vacacional”, un trastorno de adaptación cuyos síntomas principales son cansancio, falta de concentración, tristeza, malestar general, poca motivación, etc… Cabe destacar que no lo sufre todo el mundo y que los síntomas son variables según cada persona.

Lo peculiar de este síndrome es que su intensidad va relacionada con el grado de diferencia que haya entre los días de vacaciones y los días de vuelta a las rutinas. Es decir, cuanto más relajado y atrayente sea el verano y cuanto menos motivadores sean las jornadas de trabajo que estamos retomando, mayores serán los síntomas.

A esto se le añade la capacidad que tenga el individuo para hacer frente a las dificultades de la vida. La forma en que hemos afrontado otros problemas influirá de manera decisiva en la aparición y desarrollo de este trastorno. La actitud de la persona es fundamental.

Si notamos algunos de estos síntomas durante varios días, es posible que el síndrome post-vacacional haya llamado a nuestra puerta, pero no hay que alarmarse, se puede prevenir e incorporarnos sin mucho malestar al nuevo curso. Las recomendaciones son las siguientes:

  1. Pensar que es temporal. Afortunadamente el síndrome post-vacacional tiene un fin. Los síntomas desaparecerán pasadas unas semanas. No tiende a cronificarse. El simple hecho de ser conscientes de este dato nos ayudará a no exagerar los síntomas y a no perder la calma.

  2. Centrarte en el presente. Aquí y ahora. Concentrar la atención en este día, en las 24 horas que tenemos por delante y obviar los demás días a no ser que sea para planificar alguna actividad o cita. En este caso, es necesario tener una agenda donde apuntar los compromisos que adquiramos y dejar a nuestra mente atender tan solo los hechos de este día.

  3. Buscar actividades gratificantes. Este punto es fundamental. Después de unas vacaciones colmada de placeres es necesario que llenemos nuestro presente con rutinas que nos hagan sentir bien; salir a correr, pintar, quedar con amigos, dedicarse a los hobbies. Es buen momento para conocer actividades nuevas. También es buena ocasión para leer un buen libro. Os recomiendo “Lo que de verdad importa” de Jan Goldstein. Es una novela pero lleva un mensaje de autoayuda que enseña cómo apreciar lo verdaderamente importante en la vida.

  4. Enfocarse en objetivos concretos. Es importante desglosar las metas del todo en curso, en proyectos semanales que sean fáciles de conseguir. Poco a poco se llega lejos.

  5. Buena alimentación. La serotonina es un neurotransmisor conocido como la “hormona de la felicidad”. Hay ciertos alimentos que ayudan de forma natural a tener buenos niveles de serotonina como el pescado azul, los frutos secos, las verduras y las frutas; en especial, la piña y el plátano. Alimentarnos bien es una buena forma de mantener nuestro cuerpo sano y en equilibrio para hacer frente a estos cambios.

Para finalizar, os recomiendo tener este pensamiento presente durante estas semanas “Busca todo lo que te provoque buenas sensaciones y te saque la sonrisa”.

Feliz adaptación.

 

Esther Redolosi Sánchez

Psicóloga sanitaria

(Experta en Psicopatología y Salud)

625 136 968

estheredolosi@hotmail.ccom

www.estheredolosi.com

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  • Anna Paré

    ¡Buenos consejos para combatir el síndrome postvacacional! Cuando nos cuesta arrancar otra vez a la vuelta de vacaciones es muy efectiva la coenzima Q10, una sustancia que junto con la vitamina C contribuye a reducir el cansancio y la fatiga y nos protege del estrés oxidativo provocado por esos primeros días. Hay que buscar un producto de calidad, en forma de cápsulas de gelatina y con la coenzima Q10 bien disuelta en un excipiente oleoso, para asegurar que se absorbe bien y podernos beneficiar de sus propiedades.