Momento tenso, el que se ha vivido tras la finalización del pleno extraordinario que se ha celebrado, esta mañana, con motivos de la petición al consorcio de la modificación del pago de la tasa de residuos urbanos.

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Las protagonistas han sido las limpiadoras de los edificios municipales, que argumentan, que la empresa les ha asegurado que está en quiebra y no garantiza el pago de las próximas nóminas.

Es por ello, que tras levantarse la sesión plenarias, un grupo de unas 30 trabajadoras del servicio de limpieza, ha desfilado hacía la presidencia, para dejarle a la alcaldesa de la ciudad, Patricia Cavada, las llaves de sus respectivos centros o edificios municipales, donde tienen que prestar sus servicios, cada día.

Gritos, llantos y reprimenda para quienes las oían, y aseguran no hacer nada por ellas. Piden al equipo de gobierno, que de solución a este tema, que las deja «con una mano delante y otra detrás».

«Son muchas las familias que comen de este sueldo y en un abrir y cerras de ojos, pueden perderlo, ya que la empresa no está cumpliendo con el contrato», según apuntan las afectadas.

Por su parte la alcaldesa, intentó mediar con una de las trabajadoras que entre sollozos, aclamaba ayuda por su situación y la del resto de compañeras.