Redacción | Cádiz.- La Consejería de Cultura, a través del Centro Andaluz de las Letras (CAL), continúa con su programación literaria del ciclo Letras Capitales mañana miércoles 24 de febrero en Cádiz, con la presencia de Tom Burns Marañón. El autor participará en un encuentro con los lectores y hablará sobre su última obra, De la mano madura a la manzana podrida. El laberinto de la Transición española, de la editorial Galaxia Gutenberg, junto a Ignacio Romero de Solís. Será mañana en la Biblioteca Pública Provincial (Av. Ramón de Carranza, 16. Cádiz). Este acto se repetirá el jueves en Sevilla, en la Biblioteca Infanta Elena, también a las 19.30 horas.

De la fruta madura a la manzana podrida (Editorial Galaxia Gutenberg)  ofrece un penetrante análisis de la certera travesía social e institucional que hizo posible la libertad y la reconciliación en España, pero también de los pasos equívocos, las conductas erróneas y las sensibilidades desacertadas que posteriormente empañaron los logros conseguidos. Tom Burns Marañón fue un testigo independiente del tardofranquismo y de la normalización de España, y así se refleja en su obra.


El autor recurre a su amplia base de documentación de primera mano y a sus propias observaciones sobre el discurrir de los hechos. Desde la perspéctiva de Burns Marañón, la España democrática es, en cierta medida, hija del autoritarismo franquista: “Todo se transformó en España durante los casi cuarenta años que duró el franquismo salvo el sistema politico”, escribe. “Pero el poder lo controló siempre la misma persona y lo administró su partido único. (…) La España de la Hoja del lunes pasó a tener la oferta plural de la información digital, pero la gobernanza de su ciudadanía siguió en manos de un estamento político sellado, compacto y endogámico”.

En dicho sentido, Burns se muestra crítico con hiperliderazgos presidenciales, como el de Felipe González que, desde su punto de vista, condicionó la normalidad democrática y demoró la alternancia con los conservadores: “Al igual que el franquismo, el ejercicio del poder de la democracia se distinguió por el hiperliderazgo, la jerarquización del mando, el dirigismo y por la aversión a la transparencia y a la rendición de cuentas. Los partidos políticos, al crear aparatos para intermediar en la administración, reprodujeron el intrusismo del Movimiento Nacional franquista. En la percepción pública, los pagos a la partidocracia se convirtieron en cotos cerrados de cohecho”.

A su juicio, la España constitucional no arbitró suficientes instrumentos de control del poder: “La constitución del 78 obvió la inclusión de normas y de fluidos mecanismos corregidores para su continua puesta a punto y mejora. Se esculpió en piedra granítica”. “Desde entonces”, añade, “el sistema político español ha huido de cualquier saludable ejercicio de catarsis. Las elecciones las ganan todos, incluso los que las pierden. El partido estigmatiza a todo el que pretende provocar un debate interno, y excomulga al que osa lavar en público la ropa sucia de sus órganos directivos”.

Tom Burns Marañón (Londres, 1948) nació en el seno de una familia hispano-inglesa, fue alumno del profesor Raymond Carr en la Universidad de Oxford, donde estudió Historia moderna, y fue enviado a Madrid como corresponsal de la agencia Reuters en 1974. Posteriormente, fue delegado en España de la revista Newsweek y del diario The Washington Post, y durante una dilatada etapa fue corresponsal del Financial Times. Es autor de una trilogía sobre el cambio político en España en clave de historia oral –Conversaciones sobre el Rey (1995), Conversaciones sobre el socialismo (1996) y Conversaciones sobre la derecha (1997)–, considerada como una referencia ineludible en la historiografía de la Transición. Entre sus obras destacan La Monarquía necesaria (2007) e Hispanomanía, un estudio sobre la creación de la imagen romántica de España por escritores anglosajones, que fue reeditada en Galaxia Gutenberg en 2014. Participa en numerosos foros de análisis político y financiero y es patrono de diversas fundaciones, entre ellas la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón. En 2001 fue nombrado oficial de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II por su contribución a las relaciones culturales entre el Reino Unido y España, y en 2014 recibió el XXV premio de periodismo de la Fundación Institucional Española (FIES) de manos del rey Felipe VI.

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