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Tristeza y Depresión: ¿Cuál es la diferencia?

Tristeza y Depresión: ¿Cuál es la diferencia?
07 noviembre
09:30 2017

Psicología | Esther Redolosi.- El otoño suele ser una de las épocas del año donde mayor pesadumbre sienten las personas. Aunque para muchos son unos meses muy inspiradores para otros la desazón y la melancolía les embarga la mayor parte del día. Esto se debe principalmente a que nuestro cuerpo produce menos serotonina, el neurotransmisor que actúa sobre  la ira, la agresión, la temperatura corporal,  el sueño, la sexualidad, y el apetito, equilibrando nuestro organismo. La proporción de serotonina que haya en cada individuo depende de la cantidad de luz recibida. En estos meses al disminuir la luz solar nuestro cuerpo se resiente y aparecen los primeros síntomas de tristeza.

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Cuando hablamos de tristeza no hablamos de depresión. Y es muy importante recalcarlo. ¿Por qué? Porque se utilizan muchas veces indistintamente y en realidad no significan lo mismo. La principal diferencia es que la primera es una emoción y la segunda es un trastorno.

La tristeza es una emoción básica y cumple como tal un papel adaptativo. Por ello, es normal que la sintamos habitualmente. Ahora bien, si esta impresión de desazón perdura demasiado en el tiempo o creemos que es muy intensa, entonces, es fundamental valorar algunos aspectos ya que esta sensación forma parte de la depresión y al ser ésta última un trastorno del estado del ánimo requiere una intervención específica y es más difícil de solucionar.

¿Qué podemos hacer?

Principalmente valorar tres datos principales: acontecimientos actuales, autodiálogo y conductas.

Acontecimientos actuales. Lo primero es determinar si ha ocurrido alguna circunstancia externa que nos esté provocando esos síntomas (malestar en el trabajo, discusión con alguien importante para nosotros, algún duelo, etc…). Si percibimos que nuestra tristeza puede estar influenciada por un hecho externo entonces es esencial aceptar la situación y trabajar en su solución o adaptación. Si andamos en ese sentido, los síntomas apáticos disminuirán en los próximos meses.

Autodiálogo. El segundo aspecto a tener en cuenta es nuestro autodiálogo interno, esto es, cómo nos hablamos a nosotros mismos. Este diálogo existe aunque hay quienes no se dan cuenta. Esta forma de hablarnos depende mucho de nuestras experiencias tempranas, de cómo nos hablaban los adultos en nuestra infancia. Todo lo percibido queda en nuestra memoria y en la edad adulta nuestro autodiálogo se forma con ese contenido.

Cuando se habla de autodiálogo es imposible no acordarse de Albert Ellis y su ABC en la terapia racional emotiva. Algunas de sus hipótesis nos ayudan a entender esto. Las autoafirmaciones afectan a la conducta. Las diferentes cosas que nos decimos afectan muchísimo a nuestras emociones y a nuestra conducta y puede llevar a sentirnos perturbados emocionalmente.

Los estados de ánimo de las personas dependen muchísimo de lo que nos digamos. Si nos decimos a nosotros mismos cosas positivas y nos formamos ideas optimistas, esperanzadoras y alegres tenderemos a sentirnos felices, contentos o en calma; sin embargo, cuando nos decimos ideas pesimistas, negativas y desesperadas tendemos a sentirnos tristes y desgraciados.

Conductas: El último dato a observar es nuestra conducta, es decir, comprobar si nuestras actividades están orientadas para hacernos sentir bien y disfrutar de la vida. O si, por el contrario, están enfocadas en sacrificios y esfuerzos personales por y para los demás. En este punto está bien preguntarse ¿no hago actividades placenteras porque me siento mal o me siento mal porque no hago actividades placenteras? Pues ambas respuestas si hablamos de tristeza.

Si existe depresión la intervención depende de más factores. Por lo tanto, el trabajo a realizar sería ir aumentando poco a poco nuestras actividades y así aumentará nuestro estado anímico y éste al sentirse mejor nos animará a realizar nuevas actividades.

Para finalizar quiero recalcar, la importancia de distinguir entre tristeza y depresión. Si notas que la pena y la desdicha te invaden últimamente puedes probar estas pautas que he explicado. Si tras hacerlo y pasadas unas semanas notas que se mantiene la apatía es fundamental que acudas a un profesional sanitario para determinar si existe un trastorno del estado de ánimo. Sobre la depresión os hablaré en el próximo artículo dentro de quince días.

 

Esther Redolosi Sánchez

Psicóloga sanitaria

(Experta en Psicopatología y Salud)

625 136 968

estheredolosi@hotmail.ccom

www.estheredolosi.com

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