MJPA | Puerto Real.- El nombre de Luis Sánchez Francisco puede parecer desconocido para la sociedad gaditana en general. Muy a pesar ocurre en Puerto Real, donde comienza a ser un nombre del que se habla demasiado.

El mismo es el Cura-Parroco de la Parroquia de Maria Auxiliadora, y que tomó posesión de las instalaciones el 25 de Octubre. El mismo pertenece a una comunidad un poco desconocida en esta zona como es los “Misioneros Identes”. Una comunidad que tiene entre sus carismas la vocación a la santidad, en respuesta al mandato: “sed santos como vuestro Padre Celestial es santo” (Mt 5,48);la promoción de la vida comunitaria y el espíritu de familia, confiando en el consejo promisorio de Jesucristo: “cuando dos o más están reunidos en mi nombre allí estoy en medio de ellos” (Mt 18,20) y la prioritaria dedicación a la misión evangelizadora, a la que se está totalmente dedicados siguiendo el imperativo apostólico: “id por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creación” (Mc 16,15).


Según nos llega por boca de muchos vecinos es el carisma segundo el que le falla a este padre idente. Muchos vecinos comentan que, al contrario del Padre Diego, este párroco ha eliminado toda vida comunitaria y parroquial “para convertirlo en una comuna de orden y mando”.

En las instalaciones que existen en la parroquia, un edificio contiguo a ella, existían numerosos grupos que se dedicaban a actividades culturales que fomentaban la vida social y comunitaria. Gentes que realizaban actividades como labores, coro parroquial, musicales, o incluso los hermanos del camino neocatecomunal, mas conocido como Kikos. Muchos de ellos aseguran que “se nos ha invitado a abandonar las instalaciones”.

Algunas de las personas que eran asiduas a las misas diarias aseguran que incluso “los horarios de acceso a la parroquia esta restringida a las de misa”.

La disolución de la Asociación de Maria Auxiliadora y los continuos enfrentamientos con los grupos parroquiales (catequistas, hermandad de Medinaceli o Asociación del Ecce Homo) hacen que la vida eclesial sea un autentico calvario para los feligreses de la barriada, que ven como el párroco poco a poco se va quedando solo en el camino, que ahora se convierte en tortuoso, de atraer a una sociedad un tanto laica donde la falta de vocación le ha traído hasta Puerto Real.

¿La intención? No es concreta. Pero si bien es cierto, que las instalaciones parroquiales (Salón Parroquial, garaje, baños, despachos, vivienda y numerosas aulas) repartidas en dos plantas son “la gallina de los huevos de oro” del obispado de Cadiz, que sigue sin atender los requerimientos de este medio.

Numerosos fieles dan a conocer incluso lo que se viene tramando con intenciones de enajenar o tirar a la basura enseres, cuadros y pertenencias “que estorben o que no tengan que ver con la comunidad idente”. “La cuestión es hacer espacio a la comunidad que se supone tienen intención de traer aquí a vivir”. De ser así, es incompresible traer la comunidad idente a un lugar donde su mayor representante en la ciudad actúa de manera tan tosca, alejando a los feligreses de la parroquia en vez de acercarlos.

Zornoza, el obispo que hace oídos sordos, y Luis Sánchez, un cura que pierde feligreses. Ese es el futuro de la parroquia de María Auxiliadora de Puerto Real, donde algunos de sus grupos ya piensan en marcharse para “dejarle al Rey de Oro, su castillo de naipes” que tarde o temprano, terminará cayendo por algún huracán.

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